SAN PEDRO SULA. El músico hondureño Wálter Aníbal Figueroa Santos, de 38 años de edad, ha sido diagnosticado con cáncer desde hace unos tres meses y ahora lucha por sobrevivir.

Figueroa Santos llegó a nuestras oficinas para ser entrevistado y mientras relata su historia de vida, se muestra improviso, como el amigo que no llama para dejarse caer por casa, como cuando recibió esa radiografía con una mancha extraña, esa analítica con valores inesperados. Para Wálter, el tiempo transcurre entre la duda y la certeza, pero con el apoyo de sus esposa Claudia Sorto, de 33 años de edad, el proceso se le hace menos difícil.

Wálter nació en San Pedro Sula, mientras que sus padres, don Fredy Leonel Figueroa en Tegucigalpa y doña Carmen Santos en Ocotepeque. El sampedrano relata que llegó al mundo de la música a la edad de 20 años, justo cuando estaba en el colegio. “Tuve una infancia y adolescencia bonita, dentro de un núcleo familiar estable, aunque después por cosas de la vida mis padres se separaron.

IMPORTANTE

Puede apoyar a Wálter de varias maneras: Puede depositar en BAC Credomatic al número de cuenta 727246411. También lo pueden llamar al 3226-6141 o ir a su taller de instrumentos.

Entrar al mundo de la música me definió el camino en la vida, ese norte que necesitaba y buscar la forma de alcanzar los sueños, fue así como terminé mi Bachillerato Técnico en Computación y estuve sacando en la universidad Diseño Gráfico, también entré a un instituto de audio, donde aprendí sobre producción musical”.

“Antes sólo como pasatiempo tocaba guitarra, un poco de teclado y bajo, pero jamás me imaginé que iba a terminar viviendo de esto, pues luego de estar varios años trabajando en el gobierno, puse un taller de instrumentos musicales, donde me ha ido bien, además tengo un estudio de grabación en la Colonia Los Castaños, bloque #1 y casa #3”, agrega.

¿Cómo empezó el sicario silencioso conocido como cáncer?

“Me salieron una pretuberancias atrás de la oreja y cuello, entonces consulté con un amigo médico y me dijo que podían ser ganglios, me hice un chequeo y me recetaron algunos medicamentos, pero no funcionaron, entonces, entonces me remitieron donde un oncólogo y tras unos análisis, me confirmaron la aparición de un infoma canceroso en la base del cuello y habían do más en las axilas”, dijo.

Wálter añora retornar a sus actividades y ser el mismo de antes

Wálter comentó que ahora está en proceso de quimioterapia y por fortuna, se le detectó en etapa temprana, por ahora, han sido cuatro quimioterapias las que se ha aplicado y le restan dos, cada una cuesta 8,000 lempiras.

“Cuando supe de la noticia pensé tantas cosas, pensé en mi Paolo André, de tres añitos, mi esposa y el resto de mi familia, increíble cómo uno pasa de estar bien pasa a padecer esto”, añadió Wálter en entrevista.

Por su parte, su esposa enfatizó que eso es algo impactante para sus vidas, pero tienen depositada su confianza en Dios y tras escuchar al médico, las especativas don grandes, lo que los reconforta como familia y como dijo ella…”el amor lo puede todo”.

¿Qué lo aferra a seguir viviendo? “Mi familia es lo primordial, vivir por ellos, son los más grande que Dios me ha dado, los amigos que me han apoyado y que han creído en mí, aquellos que han realizado noches benéficas, conciertos de rock y otras cosas para ayudarme”, destacó.

¿Cómo soportar el proceso? “La confianza en Dios porque él puede hacer cosas maravillosas, ahora la valentía a ido creciendo y ese apoyo de mi familia y amigos me hace pensar que me falta más por hacer y por vivir en este mundo”, remarcó.

“Estoy para apoyarlo en las buenas y en las malas, tal y como se lo prometí en nuestra boda”, dijo su esposa Claudia

El cáncer llegó a la vida de Wálter en una etapa de mucho trabajo y alegría entre familia, según él, la lección más grande que le deja esto es que nadie está exento de padecer esta terrible enfermedad y ahora más que nunca ha mirado el cariño de la gente cercana, así como su nombre suena entre las oraciones de los fieles de las iglesias evangélicas en San Pedro Sula.