Vecinos de hidroeléctrica «Agua Zarca» y el pecado que no cometieron

Habitantes de once comunidades reclaman el retorno del proyecto para recuperar las oportunidades de empleo y las obras comunitarios que habían acordado con la desarrolladora del proyecto.

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1- Vecinos de las comunidades adyacentes al proyecto hidroeléctrico Agua Zarca pidieron en un foro el retorno de la empresa para recuperar fuentes de empleo y las obras que estaban pactadas

TEGUCIGALPA, HONDURAS. Justos por pecadores, así dicen que están pagando los habitantes de once comunidades de la hidroeléctrica «Agua Zarca», que se desarrollaba en el municipio de San Francisco de Ojuera, Santa Bárbara y que fue suspendido desde marzo, tras la muerte de la dirigente popular, Berta Isabel Cáceres.

Aquel acontecimiento, que trajo una serie de consecuencias para el desarrollador de la obra, está pasando la factura a unas siete mil personas que viven en las poblaciones localizadas en el área de influencia con las que la empresa Desarrollos Energéticos S.A. (DESA) había pactado programas sociales.

Se trataba en primer lugar de una fuente de empleo para decenas de habitantes de la zona e incluía además la realización de proyectos comunitarios relacionados con el agua potable, establecimiento de centros de salud, acondicionamiento de centros escolares, pago de docentes y construcción y  reparación de caminos, entro otros.

Unos 250 vecinos de estas comunidades, reunidos en un centro comunal del municipio San Francisco de Ojuera, recordaron este fin de semana todo lo que han perdido tras la suspensión de los trabajos en la hidroeléctrica, que de su lado lucha por recuperar el financiamiento suspendido desde marzo.

El Consejo de Gestión y Desarrollo de los Municipios del Norte de Intibucá y del Sur de Santa Bárbara (Congedisba) desarrolló el foro “Generando Esperanzas y Oportunidades” en el que los asistentes expresaron su deseo por que continúe la construcción de la hidroeléctrica Agua Zarca.

Héctor García, directivo de Congedisba, dijo durante el debate que desde la suspensión de actividades en Agua Zarca, la depresión económica de la zona es palpable y señaló que muchos lugareños han tenido que irse ilegalmente a los Estados Unidos en busca de las oportunidades de trabajo que han perdido.

“La Leona, mi comunidad, no es la misma. Nunca habíamos tenido una fuente de empleo. Las pulperías, las ferreterías de la zona, todos habían mejorado sus ingresos porque había dinero circulando. Ahora la realidad es otra, pero la esperanza que tenemos es que el proyecto volverá”, dijo por su parte Gregorio Aguilar representante zona de influencia.

Josefa Hernández, madre de un joven identificado como Rubin Hernández, clamó una solución al problema para que su vástago, que trabajó durante muchos meses en la construcción de la hidroeléctrica, pueda recuperar su empleo y culmine la vivienda de cemento que logró levantar con sus ingresos como obrero, lo que le permitió darle un mejor estilo de vida a ella, a sus dos menores hijos y a su mujer.

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Otros vecinos lamentaron el foro que centros comunales que tenían maestros pagados por la empresa hayan tenido que cerrar, mientras los estudiantes, que recibían becas y materiales para su proceso de aprendizaje, se hayan quedado sin el apoyo que recibían y consecuentemente sin el pan del saber.

“No queremos más exclusión ni olvido. Por años hemos sido olvidados. Siempre pareció como que no existíamos hasta que nos vino esta oportunidad, pero de repente nos quedamos sin nada y nadie se hace cargo de los proyectos que nos estaban desarrollando. Necesitamos de nuevo esta fuente de empleo de y de proyectos”, exclamó Lino Domínguez, representante de las comunidades de Valle de Angeles.

“A la comunidad internacional le decimos que no crean lo que unas pocas personas dicen. No es cierto que nuestras comunidades están militarizadas. Vengan a ver. Nuestras comunidades son humildes y lo que hemos hecho es apoyar un proyecto que nos ha dado oportunidades”, manifestó Natividad Díaz, de la comunidad Chorrera Aspera, en el municipio de San Francisco de Opalaca, Intibucá.

Los asistentes al foro además de expresarse en una plenaria, caminaron por las calles principales del municipio portando pancartas en las que reclamaban la atención que necesitan para recuperar lo que han perdido y para que no les hagan pagar un pecado que dicen, no han cometido.

3-Muchos niños están trabajando en actividades agrícolas luego que los centros educativos que financiaba la empresa fueron cancelados
Jeimy Bardales observa los vestigios del campamento de la hidroeléctrica, en el que trabajó siete meses como aseadora. Ella ha quedado desempleada
Muchos niños están trabajando en actividades agrícolas luego que los centros educativos que financiaba la empresa fueron cancelados
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