cortes de energía
espejos negros, black mirror
Por Darío Cálix, escritor hondureño.

A diferencia de la mayoría de los hondureños, yo quiero felicitar a la nueva empresa a cargo del servicio eléctrico en nuestro país. De entrada, estoy forzado a aclarar: no porque yo esté contento ni tan siquiera satisfecho con el trabajo que se supone que están haciendo, pero por supuesto que no; no estoy tan loco todavía. Yo los felicito porque –a diferencia de tantos otros políticos o instituciones a cargo del país- estos por lo menos han intentado ser honestos con nosotros los hondureños.

Sí, señor. Si algo han tenido estos colombianos de la Empresa Energía Honduras es que no nos anduvieron con cuentos. Desde que lanzaron su logo antes de iniciar operaciones nos anunciaron (muy a su manera, eso sí, a lo mejor en un modo muy colombiano que desconocemos) lo que nos estaba esperando.

Tal vez la mayoría de ustedes no se han dado cuenta, pero yo –como todo un buen ciudadano- me tomaré la molestia de explicarles en palabras y términos sencillos lo que ellos –imagino que por su condición de extranjeros- solo tuvieron el valor para decirles mediante extraños símbolos.

Para empezar, tenemos lo que a primera vista parecieran las siglas de la empresa: “eeh”. Pero no se trata de siglas, claro que no. Ese es el sonido que todo buen hondureño hace cuando le cortan la energía eléctrica un buen domingo a las 7 de la mañana: “eeh, ¿pero qué pasa aquí? ¿Otra vez se me arruinó el ventilador?” “eeh”, que no puede descansar después de matarse trabajando seis días seguidos para ajustar el pago de servicios precisamente como la luz, “eeh”, bueno, ni modo.

Luego tenemos a la derecha, entrometiéndose en la escena de manera muy sospechosa, un remedo de Guacamaya, esas lindas aves que vemos… bueno, que yo solo he visto en el Parque Arqueológico de Copán. Más que símbolo patrio un símbolo del turisteo y el extranjero que viene a ver qué miga de pan le roba al pueblo hondureño.

Si observamos detenidamente, podremos notar que el pico de la tal guacamaya simboliza claramente un foco de alumbrado público que lentamente se está apagando hasta quedar completamente a oscuras. Y así, ese foco apagado, símbolo de todos los focos apagados del país, derrama oscuridad por sobre la letra “h”, que -como todo buen seguidor de la Selección Nacional bien sabe- significa “Honduras”.

Así, pues, que la Empresa Energía Honduras tuvo a bien explicarnos de antemano que venía a dejarnos a oscuras.

Ya para finalizar de explicar y de desplumar a la dichosa guacamaya de la Empresa Energía Honduras, nos quedan precisamente los símbolos de las plumas. Una de color verde, que es el color universal para la esperanza (verde que te quiero ver, decía en un poema Lorca. ¡Qué vas a estar viendo, Lorquita, si no hay luz!). Y la otra de color amarillo, que no podría simbolizar otra cosa más que la misma luz. Ambas franjas de plumas parecieran estar escapado del mismo pecho del ave y de la escena por completo, escapando de nuestra Honduras.

Por último tenemos las plumas rojas, símbolo del mal, las cuales acobijan circunspectas el pobre foco apagado de alumbrado público. Y luego, está ese ojo del pajarraco que le termina de dar un aspecto total de imbécil.

Como si nos dijera en la cara: “ehh, pero yo te dije a lo que venía…”