Un satélite de 200 millones de euros se pierde en el espacio, por «errores humanos»

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El aparto era uno de los más costosos de la historia espacial.

El satélite español SEOSAT-Ingenio, el mayor proyecto espacial en el que se haya embarcado la industria nacional, se perdió ocho minutos después de su lanzamiento en el espacio, así lo dijeron sus dueños.

Según medios locales, el cohete Vega VV17, que debía ponerlo en órbita se desvió de su trayectoria por «una serie de errores humanos», reconoció la compañía francesa Arianespace, creadora del cohete.

Nada barato  

Al parecer, el fallo se produjo por dos cables cruzados durante la fabricación del lanzador,  como resultado, se perdieron 200 millones de euros, lo que costo el aparato espacial.

«¡Vaya disgusto! Horrible», dijo la directora del departamento de Programas Espaciales en el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) Eva Vega.

La empresa creadora del satélite, y según datos preliminares, dijo que hubo un fallo en la conexión de los cables en el sistema de control durante la etapa de «producción» del lanzador, fabricado por Avio en Italia.

El director ejecutivo de la compañía, Stéphane Israël, agregó que todo se produjo por «una serie de errores humanos».

«Nos disculpamos profundamente con nuestros clientes», finalizó.

Su propósito  

Ingenio estaba destinado a tomar imágenes de la superficie terrestre con una impresionante resolución de hasta 2,5 metros.

Sus fotografías serían utilizadas en múltiples investigaciones, control de cosechas y desarrollo urbano, además del seguimiento de emergencias como inundaciones, huracanes  o terremotos.

Una vez en órbita, INTA ,asumiría el control rutinario de la misión desde su estación madrileña de Torrejón de Ardoz.

 El problema 

La misión despegó a las 2:52, hora oficial peninsular, desde la base espacial de Kurú (Guayana Francesa).

Se tenía previsto, que se separaría del satélite español 54 minutos después del despegue y hacer lo mismo con el francés Taranis, que también viajaba a bordo y sufrió el mismo destino.

Una hora más tarde, se tenía ya contemplado que se mostrarían los fenómenos luminosos y electromagnéticos asociados con las tormentas eléctricas.

Sin embargo, todos esos planes y más desaparecerían, el problema ocurrió después del primer encendido del motor de la última etapa del cohete.

El satélite debía haberse liberado del cohete y situarse en una órbita heliosíncrona, a una altitud de 670 kilómetros.

Pero ocho minutos después del despegue, en el encendido de la cuarta y última etapa del lanzador (AVUM), «algo ocurrió, vimos que el cohete perdía altura y se cortó la emisión», relató Vega.

La estación de New Norcia en Australia, que monitoreaba el cohete en ese momento, dijo que ya no pudieron escuchar nada.

«No sabemos si el motor no se encendió, aunque dijeron que sí, o si tenía poca potencia, pero el cohete no tomó suficiente altura», dijo el personal.

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Aparentemente el artefacto se desvió y el lanzador cayó en una área completamente deshabitada y desconocida.

Esto «supuso la pérdida de la misión», confirmaron desde la Agencia Espacial Europea (ESA).

Responsables de la ESA y Arianespace confirmaron que crearían una comisión de investigación independiente que aclare lo ocurrido.


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