Umaña: «Cuerpo en ataúd y fumigado no transmite el Covid-19»

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Imagen de referencia.

CORTÉS, HONDURAS. Un «favor» solicitó el presidente de la Asociación de Médicos del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) de San Pedro Sula, Carlos Umaña, a los ciudadanos que se oponen al entierro de personas que murieron por Covid-19.

En ese sentido, se debe mencionar que algunos hondureños, incluso, protagonizan tomas de carretera y cierre de comunidades en contra de estos actos fúnebres, creyendo que el cadáver de un fallecido por Covid-19 puede transmitir el virus.

Hondureños bloquean carretera para impedir entierros de víctimas. Foto de AFP.

No obstante, nada está más lejos de la realidad, según dijo el galeno del IHSS, asegurando que no hay «ninguna posibilidad» de que un difunto dentro de un ataúd sellado y fumigado pueda propagar la enfermedad.

«¡Por favor, querida población! No existe ninguna posibilidad de que un cadáver en ataúd sellado y re-fumigado transmita el COVID-19», fueron las palabras de Carlos Umaña hacia las personas temen a los muertos por coronavirus.

Por tanto, el médico solicitó  a la ciudadanía que no se oponga a los entierros de personas en sus comunidades, que no le niegue a los dolientes un momento digno para despedirse de su ser amado.

«Deje que se entierre dignamente con unos familiares. De por sí ya murió en soledad. No le niegue a su familia un momento de dignidad», concluyó su comentario Umaña a través de su cuenta de Twitter.

Pobladores cierran el paso hacia un cementerio para impedir entierros.

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¿Cuál es el protocolo a seguir con el cadáver de una persona que murió por Covid-19?

Días atrás, el jefe del hospital del Seguro Social de San Pedro Sula, médico Omar Jananía, dijo que, en primer lugar, se debe conocer que las muertes suceden en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), y es allí en donde comienza todo el proceso.

«Generalmente el fallecimiento ocurre en la Unidad de Cuidados Intensivos, pues en ese lugar está la gente que tiene mayor riesgo, son los pacientes que están entubados y hay que aspirar secreciones», dijo el galeno. A su vez, indicó que el personal encargado de esa área consta de todos los insumos de bioseguridad para no contagiarse.

Fase 1: cuerpo dentro de bolsas

Una vez confirmado que la persona murió, los médicos inmediatamente la envuelven con una sábana e introducen dentro de tres bolsas plásticas fumigadas con químicos, como lo indica el protocolo.

«No se le quita catete ni absolutamente nada de líneas, sino que se envuelve en una sábana y luego se traslada a una bolsa especial. Esa bolsa especial es rociada con cloro (sobre), se coloca en otra bolsa y vuelve a ser rociada, se introduce en la última bolsa y se cierra herméticamente», reveló el médico.

Fase 2: traslado hacia la morgue

De esta forma terminaría la primera fase del protocolo. Lo siguiente es trasladar el cadáver hacia el área de la morgue del hospital, y esta tarea también tiene unas directrices a seguir.

«Nosotros bloqueamos los corredores del hospital para que no pasen personas que no tengan la protección adecuada. Cuando se saca el cuerpo, hay un encargado de fumigar todo el recorrido hasta llegar a la morgue», dijo el galeno.

Fase 3: entrega a funeraria

Cuando el cuerpo ya está en la morgue, entonces «ya viene la persona contratada por la funeraria con su vestimenta» de seguridad, con la certificación de FUSINA y de la Región Metropolitana de Salud, para que se le haga entrega del cuerpo.

Luego de esto último, el fallecido ya puede ser sepultarse o incinerarse, pero siempre con las medidas que el protocolo establece para ambos casos.


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