«Tórax»: Pacientes con COVID-19 llegan tarde y con severos daños en pulmones

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Tórax
En una entrevista brindada este martes, la directora del "Tórax", Nora Maradiaga, externó cuál es la actualidad del centro en su lucha contra la COVID-19.

TEGUCIGALPA, HONDURAS. En un momento tan tardío que ni siquiera un ventilador mecánico puede salvarles la vida llegan numerosos pacientes con COVID-19 al Instituto Nacional Cardiopulmonar («Tórax»).

Así lo dio a conocer la directora de ese centro asistencial, Nora Maradiaga. A su vez, apuntó que esa es la razón de que el hospital registre un índice de mortalidad tan alto en su tratamiento de los contagiados.

En las últimas horas murió una persona más con sospecha de haber contraído la enfermedad. Ese fallecimiento se sumó al de otras seis personas que dejaron su último aliento en el «Tórax» recientemente y aún esperan por una oportunidad de sepulcro.

«Su deceso se debe a que llegan en la etapa tres de la enfermedad. Arriban bastante afectados y con mucha dificultad para recuperarse. Lo único que les queda a varios es acceder a un ventilador mecánico; pero, en algunos casos los pulmones están tan dañados que ni eso tiene sentido», explicó la galena.

A esa situación se le agrega que muchas de las personas ingresadas tienen comorbilidades, es decir, otras enfermedades de base. Listó al respecto que llegan pacientes hipertensos, diabéticos y obesos; los que suelen morir son los que tienen más sobrepeso.

Aún así, dejó entrever que ellos (personal médico) están conscientes de que el «Tórax» es el lugar designado para los pacientes cuyo estado de salud es más delicado y necesitan mayores concentraciones de oxígeno.

En ese sentido, especificó que aquellos contagiados que presentan sintomatología leve son referidos para recibir su tratamiento en el hospital San Felipe y el Palacios de los Deportes en el campus capitalino de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

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Acumulación de cadáveres

Otro problema que aqueja el recinto fundado en 1948 es la coordinación oportuna para el sepelio de los fallecidos por COVID-19.

La gestión para los entierros se realiza en conjunto a familiares, funerarias, la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC), autoridades del Sistema Nacional de Gestión de Riesgos (SINAGER) y la Policía Nacional.

No obstante, Maradiaga señaló que, pese al aumento del desempleo en el país por las consecuencias de la pandemia, nadie se anota para recibir un monto sustancial a cambio de sepultar los cuerpos.

«Muchas veces el familiar no tiene el dinero para el sepelio. Además, los enterradores no siempre quieren contribuir a tomar el féretro para sepultarlo. Ni dándoles mil lempiras a cada uno aceptan», aseveró.

Falta de personal

En ocasiones anteriores, jefes de salas en el «Tórax» han señalado que carecen de insumos, camas y hasta oxígeno. Ahora, otro inconveniente es que los médicos y el personal de enfermería no se presentan.

«Hay personal que ya está contratado y no se presentan. Hoy sólo llegaron 30, cuando tenían que haber sido 69», denunció.

De esos 69, 24 son doctores y enfermeras y los restantes 45 conformarían un equipo de auxiliares. Pero, aunque no arribaron este martes, Maradiaga tiene la esperanza de que eventualmente llegarán.

«Espero que vengan. A lo mejor continúan a la espera de firmar con Código Verde y por eso no vinieron; tal vez», expresó.

Incidencia de muertes

Aludiendo a las últimas siete muertes en el lugar, Maradiaga mencionó que todas las personas eran residentes del Municipio del Distrito Central (MDC). También, sin excepción, vivían en lugares aledaños a los mercados de Comayagüela.

¿Por qué tanta procedencia de esa zona? La entrevistada lo dilucidó y hasta remembró una singular situación para dar un ejemplo. «Hay muchos comerciantes y vendedores. Por ejemplo, el paciente que se escapó de aquí se sentía mejor y su necesidad económica derivó en su fuga», argumentó.

Además, externó que los difuntos rondan entre 43 y 83 años de edad y que predomina el deceso de hombres. Precisó que eso se debe a que son los que más salen a trabajar y porque «no hacen caso».

Por último, pidió a las autoridades a que ejerzan su labor para contribuir al cese de la propagación de COVID-19. Relacionado a ello, reveló que ella conoció que grupos se reúnen para divertirse e ingerir bebidas alcohólicas en lugares cercanos a campamentos militares.

Por el momento, 96 personas están siendo tratadas en el «Tórax». Se espera que en lo que resta del día se internen entre 12 y 14 más.