TGU: en honor a los Mayas y el campesinado, hombre talla mural en vía pública

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Alejandro Espinoza está dejando una impresionante marca artística en una vía pública de la capital.

TEGUCIGALPA, HONDURAS. Un niño y su anhelo de plasmar un garabato se transformó en un imponente mural que cada vez toma más forma en las orillas del bulevar Comunidad Económica Europea en la capital.

Inspirado en los matices del antiguo campesinado, además de la civilización Maya que dejó su huella marcada en nuestras tierras, Alejandro Espinoza se apostó en una acera para forjar un legado artístico.

En exclusiva, el hombre de 43 años contó a Diario TIEMPO Digital que cuando tomó sus herramientas y empezó a tallar, no tenía certeza de lo que pasaría. El convencimiento que sí se arraigó en él, desde hace muchos años, es que esa pared tenía potencial de transformación.

«Desde niño tenía el deseo. Siempre dije que ahí quedaría bonito un dibujo, porque me gusta dibujar. Con el tiempo vi que puedo hacer esto así tallado y tomé la decisión de ver cómo quedaría. Pensé que si me quitaran, no soy nadie y no importaría. Y si me dejaran, solo Dios sabe lo que pasaría», relató.

Alrededor de dos meses y medio después -y en plena pandemia- Espinoza continúa con su obra. No tiene garantía de ninguna remuneración; sale cada día a perfeccionar su trabajo con la expectativa de que algún transeúnte le dejará algunos lempiras. Ni el Gobierno o alguna empresa le brinda sustento.

«Mi apoyo es Dios, que me da la fuerza de levantarme todos los días; no tengo más. Mi idea es dejar algo bonito. Tengo tiempo, paciencia, y Dios me dio el talento y le da la voluntad a la gente de darme para un fresco. Yo en la tarde salgo como que me gané mi día», contó.

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Alejandro Espinoza mientras afina detalles en la estructura.

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¿En qué consiste su mural?

Aún no avizora el día que terminará su obra. Es un artista sin imposiciones y términos. «No le pongo tiempo de conclusión, porque eso es como ponerme límites, y yo, los límites no los veo», acotó.

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Cada día el paredón tiene más características y dibujos. En esta fotografía se perciben casas antiguas, representativas de los campesinos.

Sin embargo, a este punto, los avances son más que notorios. Allí, se muestran un sol y una media luna que figuran juntos. Además, se observa un hombre con sostiene una pesada carga en su espalda. Él, lleva consigo adornaciones en sus brazos y piernas, además de un collar, que representaría los que portaban los líderes mayas de Copán.

También, aparecen tres figuras que representan los primeros tres meses de los 19 del calendario de esa civilización; de igual forma, unas calaveras. Las mismas, según apuntó el artista, ilustran un muro que hay en Copán Ruinas.

Además, se ven unas casas y algunas letras, donde, cuando se termine el mural, leerá Honduras. La totalidad del arte que está en proceso es una remembranza del pasado, según su autor.

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Alejandro dedica su mural a su abuelo, quien en vida se dedicó al campesinado.

«Es como recordar algo pasado. Los Mayas ya fueron; y, agregué la parte típica con casas de adobe y tejas, representativas de lo que fue el campesino antes, que está terminándose. Mi abuelo vivió 93 años y su camada se está acabando, va a quedar solo en el recuerdo. El campesino de ahora no es lo mismo», explicó Espinoza.

Un artista autodidacta

En su etapa académica, Espinoza cursó hasta el noveno grado. En ningún momento recibió instrucción artística, pero asegura que aprendió mediante pruebas. Nunca antes esculpió, y denomina este mural como su nacimiento. Su único lineamiento para esa pieza es el conjunto de imágenes que ve en su celular.

«Es mi primera escultura. Yo aprendí a hacer esto en la casa, probando. Si me sale bien, y hago una segunda, que me sale mejor y así. Es en base con prueba y error», precisó.

Cabe aclarar que el diseño final aún no está previsto. Bajo su entendimiento, el propio material del muro lo guía para saber cuál es el siguiente paso. «El mismo cerro me va diciendo lo que él quiere ser. La pieza está ahí», concluyó.