Desgarrador testimonio: “Mi hija se fue con un hombre y regresó con SIDA”

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Sida
Muchas jovencitas no ven los riesgos que se presentan al “enamorarse” a temprana edad. Esos riesgos van más allá de un embarazo no deseado. Las complicaciones son mucho más altas. Al punto que pueden contraer enfermedades que pongan en riesgo sus vidas como ser virus VIH-SIDA.

HONDURAS. El relato que les presentaremos a continuación es una historia de la vida real. Cambiamos los nombres de los personajes para proteger sus verdaderas identidades.

Esta historia es la misma que pasan actualmente muchas mujeres hondureñas. Específicamente, aquellas adolescentes que en la locura de su adolescencia se dejan envolver por “lobos disfrazados de ovejas”.

Como dice el dicho no todo lo que brilla es oro. Por eso, con tanto charlatán suelto los padres de familias deben prestar más atención a sus hijas mujeres. Más a las que están en esa etapa de la adolescencia. Porque es allí cuando las emociones y las sensaciones de una mujer están a flor de piel.

Muchas jovencitas no ven los riesgos que se presentan al “enamorarse” a temprana edad. Esos riesgos van más allá de un embarazo no deseado. Las complicaciones son mucho más altas. Al punto que pueden contraer enfermedades que pongan en riesgo sus vidas como ser virus VIH-SIDA; una enfermedad que cobra la vida de muchas personas en el país.

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Su hija se infectó de VIH hace 19 años

El relato que a continuación desarrollamos tiene como punto de inicio en la ciudad capital.

Doña Rosario madre de Karla María Ortiz, nos cuenta cómo su hija a temprana edad se infectó de VIH-SIDA.

Según doña Rosario su hija, Karla Ortiz contrajo el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) hace 19 años.

De acuerdo al testimonio de doña Rosario, su hija Karla Ortiz nació el 11 de abril de 1981. Actualmente tiene 37 años de edad. Karla es portadora del VIH, y también padece otras enfermedades severas como ser esquizofrenia y depresión aguda.

Karla Ortiz es la séptima de 8 hermanos. Procede de una familia de escasos recursos, y optó por abandonar la casa de sus padres por el amor de un hombre.

Ella jamás pensó que su primer amor sería su mayor desgracia. Según comentó su madre, Karla pasó su escuela primaria y luego fue internada en un convento.

Cabe indicar que fue doña Rosario quién nos brindó el testimonio. Eso, debido a que Karla por sus enfermedades está desorientada de la realidad. El relato establece que cuando su hija terminó su escuela la metió a un convento; su objetivo era que ella aprendiera el oficio de costurera.

Por su trabajo, doña Rosario viajaba constantemente a San Pedro Sula. Ella residía en Yoro y en el lugar donde vivía no había trabajo. Ese ajetreo no le permitió estar al pendiente de las actividades diarias que hacía su hija.

El primer amor fue su  mayor desgracia

A efecto de eso, doña Rosario nos contó que le empezaron a llegar rumores de que su hija ya no asistía al convento. Karla se quedaba fuera del convento para verse con un hombre que la pretendía. Cuando decidió hablar con ella para aconsejarla, su reacción no fue la mejor. En vez de agarrar los consejos de su madre, Karla decidió abandonarla e irse con el hombre que la enamoraba.

Cabe indicar que doña Rosario dijo que ese hombre era originario de Santa Barbara. Y, que bajo promesas falsas y palabras bonitas convenció a su hija para que la dejara. Asimismo, indicó que el hombre tenía una carnicería en esa comunidad donde hacía trabajar a Karla largas jornadas sin descanso. El hombre le había prometido a Karla una vida mejor de la que tenía junto a su madre.

Luego de haber pasado un año de haberse ido de su casa, Karla regresó al lado de su progenitora. Sin embargo, fue allí donde comenzó la tragedia de su vida. Para ese entonces, Karla tenía 18 años de edad. Doña Rosario comenzó a notar que su hija no se encontraba bien de salud; miraba grandes cambios en la conducta de su hija. La manera de actuar de Karla no era la misma que cuando había abandonado su casa.

Con el pasar del tiempo doña Rosario notó que su hija actuaba de manera extraña. Al consultarle qué le pasaba, Karla le dijo que escuchaba voces y que miraba sombras extrañas. Asimismo, le manifestaba que había veces que su cuerpo no respondía. Eso preocupó mucho a doña Rosario.