¿Te enamoraste de tu jefe? Experta te aconseja qué hacer

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Te expones a que los compañeros de trabajo podrían enterarse y empezar a rumorear sobre la relación.

DE MUJERES. Tal vez sea por ese diario encuentro en el ascensor o por la amena conversación acompañada de una taza de café a la hora de break. Cualquiera que sea la razón, es muy fácil que una empleada se acerque más de la cuenta a su jefe y empiece a enamorarse de él.

Además, esto se debe, según los expertos, a que el poder es muy atrayente para las mujeres, mucho más que la apariencia física o el mismo dinero.

Y una encuesta del Wall Street Journal avala estas afirmaciones. Esta reveló que un 40 %  de cien norteamericanos confesó haber tenido un romance de oficina en algún momento de su carrera.

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¿Es perjudicial para una mujer tener una relación amorosa con el jefe?

Para la doctora Carmen Sáenzla la respuesta es un sí rotundo. «Aunque he conocido parejas que se enamoraron en este contexto y que ahora están felizmente casadas y hasta en algunos casos compartiendo la dirección de una misma empresa, puedo decir con certeza que este grupo es muy pequeño y que, por lo general, la ejecutiva termina desilusionada y sin empleo».

Y las razones para este veredicto son muchas. Primero, cuando la empleada se enamora de su jefe aminora su nivel de productividad. Se pasa muchas horas pensando en cómo irá vestida para llamar la atención del superior, ideando estrategias para acercarse a él o, lo que es peor, rivalizando con las compañeras porque estas se acercaron demasiado a su preciado objetivo. Ahí surgen los celos que terminan en tragedia profesional.

«Alguna vez una profesional que llegó a mi consultorio me comentó que vivía enemistada con sus compañeras de trabajo porque estas le coqueteaban a su jefe», relató la experta. Y es que, «cuando hay amor de por medio, todo se vuelve personal», agregó.

Cariño correspondido

Si el jefe también muestra interés por la empleada, la situación se tornará aún peor. Los compañeros de trabajo podrían enterarse y rumorear sobre la relación en los pasillos: estos asegurarían que la ejecutiva recibe un trato especial por ser la pareja del jefe y la tacharían de poco profesional.

Además, sobre todo al inicio de la relación, esta pareja tendrá que esconderse de los compañeros así como de los directivos de la empresa, pues en muchas está prohibido entablar relaciones amorosas entre los trabajadores.

Entonces, si bien al principio el hecho de darse besos detrás de las paredes o enviarse mensajes de texto secretos durante las reuniones de oficina puede ser emocionante, con el tiempo resulta frustrante.

«No olvidemos que el amor idílico, adolescente, de ese que nos hace perder el sueño, dura solo seis meses; después surge un amor más maduro que no quiere vivir a escondidas», dice la experta.

Ahora, qué pasa cuando la relación acaba. Si bien al inicio estos trabajadores podían lograr pasar desapercibidos y evitar los problemas, y hasta se podría asegurar que trabajaban felices pues ambos tenían un estímulo adicional para asistir al trabajo; al romperse la relación, la situación es distinta.

«Aquí, empieza a surgir el despecho o la obsesión por parte del abandonado», explica Carmen. Si es el jefe, esto se puede traducir en malos tratos a la empleada o en un acoso severo.

Cualquiera que fuera el caso, la empleada no podrá resistir con esta carga y terminará renunciando. Otra posibilidad es que la ejecutiva se sumerja en una profunda depresión tras el abandono. Y es que los especialistas señalan que romper con el novio y seguir viéndolo es el peor escenario para conseguir superar el episodio.

Solución a esta pasión

Por todo esto, y como dice la escritora Pamela Baack en su libro The Everything Romance Book: «Ni bien se empiezan a sentir los primeros chispazos de amor no se debe dar rienda suelta a este cariño y, por el contrario, hay que analizar que se puede perder o ganar con este enamoramiento».

¿Qué hacer si se cae en los brazos del amor?

Carmen responde: “En este caso lo mejor es renunciar al trabajo y buscar otro donde no se esté bajo el mando de la persona que se quiere. Luego intentar acercarse al exjefe como amiga».

«No es lo mismo conversar sobre sus pasatiempos favoritos mientras se toman un refresco en un restaurante que hacerlo en una oficina y con papeles de trabajo sobre el escritorio», concluyó la experta.