HISTORIA HUMANA: Silvia Alfaro, el ángel guardián de los animales desamparados

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“La gente lo ve a uno como si uno fuera loco. Cuando me toca asistir a un perro herido en la calle yo pregunto quién me puede ayudar a montarlo al carro y llevármelo y nadie responde”, confesó.

Alfaro dice que es muy difícil hacer entender a las personas que el animal que está tirado en la calle y necesita ayuda también sufre y entiende por lo que está pasando.

“La indiferencia de las personas en contra de los animales es bárbara. Hasta ahora que hay una Ley de Protección Animal la gente piensa dos veces antes de lanzar a la calle un animal”, reveló.

Su peor momento

Lo más terrible en el rescate animal, explicó Silvia Alfaro, es ver  a un animal que se rescata en la calle y a los poco días muere. “Llevarlo al veterinario con el afán de que viva y el doctor le dice que no hay otra opción que aplicarle la eutanasia. Eso es duro”, lamentó.

La eutanasia es el método que utilizan los veterinarios para ponerle fin a la vida del animal que ya no puede seguir viviendo por algún problema de salud.

Ayuda financiera

El centro de rehabilitación para animales tiene un costo alto para su manutención ya que los alimentos son caros. La falta de recursos económicos ha sido la principal causa que ha impedido el mantenimiento y rescate de más animales.

“La comida para gatos es más cara que la de perro”, dijo Alfaro. Por eso es que habitualmente se realizan actividades para generar ingresos. El costo promedio para darle de comer a los animales es de 50 mil lempiras mensuales.

Sin embargo, los gastos aumentan cuando de tratamientos médicos se trata, dijo la entrevistada. Rescatar a un animal implica llevarlo primero al veterinario para que lo examine y determine si está bien de salud; un pago adicional al monto antes descrito.

Se suma a la lista buscar donde ubicarlos y darles los enseres para que puedan vivir cómodos.  “Cada animal requiere de un cuidado especial y los gastos son altos”, lamentó la entrevistada.