FARÁNDULA. El influencer japonés, Shin Fujiyama, no pudo contener su llanto al ver el apoyo que los hondureños le mostraron cuando hacía el reto de correr 125 kilómetros para recaudar fondos a beneficio de la construcción de una escuela en Chamelecón.
Fujiyama ha estado publicando en su cuenta de YouTube la maratón que realizó a mediados de julio, donde corrió desde la frontera con Guatemala hasta Chamelecón, San Pedro Sula.
En el video muestra cuando llegó al municipio de Omoa, donde los compatriotas le dieron una calurosa bienvenida y regalaron alimento y bebida para que continuara su recorrido.
Fujiyama dejó ver el buen corazón de los hondureños; enseñó el momento en que una señora le regaló un tamal, también cuando le dieron bebida energizante, agua de coco, té frio, desayunos, entre otros alimentos.
En cada parada, Shin saludó y recibió abrazos y palabras de aliento de los hondureños que lo ovacionaban por su buena acción. Fue tanto el amor que percibió el extranjero que no pudo controlar sus ganas de llorar.
“Me derramaron las lágrimas de ver tanta gente que me está apoyando y agradezco a cada persona que está creyendo en los niños de Chamelecón”, dijo el influencer.
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Historia de las niñas que motivaron a Shin a construir escuela
Dos pequeñas niñas que estudiaban bajo una champa de nailon fueron las que conmovieron y motivaron al influencer japonés, Shin Fujiyama, a crear una mega escuela con el objetivo de darles un techo digno a ellas y a los más de 400 alumnos que estudian en el instituto.
Se trata de dos hondureñas de 6 años que tienen un sueño en común y es lograr estudiar medicina en el futuro. Estas infantes tocaron el corazón del extranjero que un día las encontró dando todo su esfuerzo en el estudio a pesar de las lamentables condiciones del centro educativo José Simón Azcona, ubicado en el barrio Chamelecón, de San Pedro Sula.
Shin, al ver tanta miseria, sintió la necesidad de crear su segundo proyecto más grande en la construcción de escuelas. La idea es edificar un instituto de dos pisos que significa un costo de 2 millones de lempiras.
Sin enfocarse en los gastos, Fujiyama se comprometió e inició con su sueño de construir la escuela y es que su ganas de ayudar no miró límites. Es así como el japonés inició a recolectar donaciones, además de aceptar retos con el fin de atraer patrocinadores. Ahora, el noble extranjero acaba de cumplir con la meta de correr 125 kilómetros desde Corinto hasta Chamelecón y compartió su testimonio.