Capitán y líder de la selección por aclamación, y a través de la confirmación proclamada sin titubeos por Luis Enrique en la víspera, Sergio Ramos vivió un partido extraño en Wembley.

En cuanto apareció su nombre y fotografía en el marcador electrónico la pitada atronó en las gradas. Y a partir de ahí, con el partido en juego, cada vez que tocaba el balón se repetían las muestras de repulsa de la hinchada inglesa; que no le perdona su entrada a Salah en la final de la Champions entre Real Madrid y Liverpool.

“Me habría gustado otra clase de recibimiento, pero me da igual porque no voy a cambiar”, solventó, tranquilo, al acabar el choque el central español. Quien de todas maneras no dejó pasar la ocasión de apuntar todo lo que debió padecer; como consecuencia de aquella acción. “La gente se acuerda de la jugada… Pero nadie se acuerda de las amenazas de muerte que he recibido yo y también mi familia”.

“Es un tema que la gente quizá se toma a broma por pitar en un campo pero yo tengo la conciencia muy tranquila; porque nunca he ido a hacer daño a un compañero de profesión. Fue una acción que marcó lo que marcó y ya lo tengo olvidado. No tengo que dar más explicaciones” cerró Ramos, molesto por mantenerse en el escenario a ojos de la Inglaterra futbolística.

Más allá de los pitos, el capitán de la selección se felicitó por la victoria porque “jugábamos contra una gran selección. Esto es perfecto comenzar con una victoria tan importante” y dio por hecho que empieza “una nueva era en la que ojalá tengamos éxitos”.

“Piqué siempre he dicho que ha sido un gran central que ha dado mucho tanto a su club como a la selección. Marca la diferencia… Pero al final lo que debemos hacer es mirar al futuro”. Expresó Ramos refiriéndose a la marcha de Piqué del equipo nacional, conviniendo que, con él al frente. “Estamos muy agradecidos de todo lo que hizo por España; nadie es imprescindible pero sí es verdad que Piqué ha hecho un trabajo espléndido en la selección”.