En uno de aquellos intentos, Luisito cantó en el programa de una popular conductora radial de España. Era Encarnación Sánchez, quien a la vez le presentó a una promotora de artistas.  La argentina Herminia López.

Según publicaron distintos medios españoles, López le hizo a Luisito una oferta tentadora: lo llevaría a Buenos Aires para convertirlo definitivamente en una estrella.

Así fue que, con apenas 9 años, el niño dejó a su familia y viajó a la capital argentina. Pero la ilusión de fama, dinero y éxito en el mundo artístico se rompería pronto.

Según declaró años después el padre de Luis Miguel, su estadía en Buenos Aires fue una auténtica pesadilla: la supuesta promotora de espectáculos no le daba de comer y tampoco enviaba dinero a su familia en España.

Tan grande fue su sufrimiento, que debió huir escondido. «El menor de los Gallego acabó escapándose de la casa donde se alojaba y huyendo del Río de la Plata. Regresó a España como polizón en un barco mercante luego de dos años de una tormentosa relación con Herminia López», informa el libro Luis Miguel. La historia.

Después de una infancia tan difícil, la adolescencia del artista andaluz tampoco sería sencilla.

«Sus hermanos le iniciaron en su devoción por el sexo femenino y fue habitual entre ellos compartir cama y placer a veces con la misma mujer, chisme que el propio Luisito presumía con todo aquel que se le cruzara en sus locas noches de guitarra y parranda», señala el biógrafo de Luis Miguel.

En esa etapa  Luisito no quería hacer el servicio militar, por lo que huyó de su país clandestinamente.

En la serie Luis Miguel decide que, pese a saber que su padre está por morir, el show debe continuar.

Se instaló en París, mientras la dictadura de Francisco Franco azotaba a su país natal. Allí llevaría adelante una vida bohemia, donde, nuevamente, no faltaron las falsificaciones. Entre la más emblemática de esa época, una involucra al artista plástico Pablo Picasso.

Ocurrió que durante las noches parisinas, Luisito se destacaba con la guitarra. Tanto, que Picasso, que solía verlo en el afamado café Olympia, quedó maravillado.

«Quedó impresionado con la interpretación de su paisano andaluz al grado de decir que era ‘un escalofrío lo que se escuchaba’. La coincidencia con el artista universal fue convenientemente utilizada por Luisito para intentar abrir puertas, incluso llegaba a exhibir un dibujo hecho a trazo de lápiz, donde se veía su silueta junto a la guitarra y abajo la presunta firma de Picasso. Era un dibujo falsificado», reconstruye el biógrafo de Luis Miguel.

Hacia mediados de los ’60 los hermanos de Luisito quisieron impulsar su carrera artística. En medio de negociaciones, intentos fallidos y su hit Frente a una copa de vino, que le dio algo de repercusión, el padre de Luis Miguel continuaba con su vida de fiestas y excesos.

«Sus reuniones sociales, donde no faltaba la paella del mayor de los Gallego y el canto de Luis, abrieron puertas en noches eternas donde el alcohol y las drogas daban paso a continuos amaneceres, incluso en algunos casos a composiciones, porque él decía que la embriaguez lo inspiraba», escribe el periodista León Herrera.

Fue en este período, en el que ya estaba viviendo en Latinoamérica, cuando conoce en Mar del Plata a Marcela Basteri, quien se convertiría en la madre de sus tres hijos. El padre del astro repetiría uno de sus mecanismos a esta altura habituales: la falsificación. Es que, pese al anuncio que hizo en los medios de la época, no se casó con la mujer, a quien presentó, mintiendo, como una «importante actriz italiana».

Tal como puede verse en la recreación de la serie dedicada a narrar la vida de Luis Miguel, a partir de este momento la pareja comienza a llevar una vida nómada, por los distintos conflictos de Luisito Rey con representantes y empresarios a los que estafa. Él utiliza pasaportes falsos, le agrega una «s» a su apellido y viaja bajo el nombre de Luis Miguel Gallegos.

Tienen a los dos hijos más grandes, Luis Miguel y Alejandro. Mientras viajan sin un proyecto concreto por Puerto Rico, Estados Unidos, España y México.

«Resulta fácil imaginarse cómo pudieron influir en el crecimiento del niño las constantes fiestas que se organizaban en las diferentes casas por las que fue peregrinando desde su mismo nacimiento y el pesado ambiente en el que se crió, donde había alcohol, drogas y promiscuidad. No debe extrañar por tanto su precocidad en tantas cosas que irán aconteciendo según vayan pasando los años. Hasta que cumplió la mayoría de edad Luis Miguel no fue dueño de su propio destino», afirma el biógrafo de Luis Miguel en su libro.