“Se fue feliz y así quiero recordarlo”: Sobre hondureño muerto en EUA

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Milagros Muniz, esposa de Delman Maldonado.

ESTADOS UNIDOS. Los familiares y amigos de Israel Turcios, de 56 años, y Delman Maldonado, de 41, miraban el pasado lunes en mañana desconsolados y asombrados la intersección en Brooklyn donde los dos padres hondureños murieron atropellados. Turcios y Maldonado estaban compartiendo con sus amigos en el restaurante Faro Pupuseria en la intersección de la calle Fulton y Chestnut y cuando salieron para un descanso fueron víctimas de un accidente.

Franklin Turcios, de 31 años, describió las horas después de recibir la noticia de la muerte de su padre como “dolorosas, las más triste” por “saber que no lo podremos ver de nuevo”.

Franklin es el mayor de tres hijos y describió a su padre como “amigable con todo el mundo”.

Israel tiene 6 hermanos que viven en Estados Unidos y otros tres que están en Honduras junto a su mamá. Este lunes, amigos y familias estaban sentados fuera de la casa de la víctima en Brooklyn recordándolo. Su hermano mayor, Abilio Turcios, lo describió como “una persona trabajadora” y “alegre”.

Las dos víctimas del accidente eran trabajadores de construcción y eran amigos inseparables según contaron conocidos. Solían jugar fútbol con sus amistades en el Parque Highland en Cyrpus Hill, no muy lejos de donde fueron arrollados.

Los vecinos al frente de la residencia de Delman Maldonado preparan un altar. Foto por: Mariela Lombard / El Diario NY
Los vecinos al frente de la residencia de Delman Maldonado preparan un altar. Foto por: Mariela Lombard / El Diario NY

Las investigaciones preliminares del Departamento de Policía (NYPD) revelaron que el conductor de un Acura TL perdió el control tras ir a exceso de velocidad, y luego de golpear otros dos vehículos, atropelló a los dos peatones. Maldonado murió en la escena, mientras que Turcios fue trasladado a Brookdale Hospital en condición crítica pero no sobrevivió.

El conductor abandonó el auto que conducía y huyó a pie. En horas de esta tarde las autoridades todavía no habían arrestado a nadie y el NYPD continuaba investigando el incidente.

Alfrente de la casa de Maldonado sus vecinos le montaron un altar con velas y un cartel que leía: “Que en paz descanse”, y con un corazón dibujado. “El era bien amigable, una persona hermosa”, describió John Quiñones a su vecino de tres años.

“Él se fue contento de aquí y así quiero recordarlo”, dijo Milagros Muñiz, viuda de Maldonado. El padre dejó atrás a dos hijos, uno en Honduras y otro en Estados Unidos que tiene autismo, y aún no entiende bien que su padre murió, según Muñiz. “Ójala que cojan al que hizo esto”, expresó con dolor la mujer, agregando que los hijos de Turcios “no van a ver su padre regresar y mi hijo tampoco, es muy triste”.

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A principios de año, el alcalde Bill de Blasio anunció que la Ciudad iba a invertir $115 millones adicionales para aumentar la seguridad en las calles y reprimir a conductores peligrosos como parte del programa Visión Cero. En el 2013, antes de la implementación de ese plan, hubo 297 muertes en la calle por accidentes de tránsito. En el 2015 hubo 231 muertes, 66 menos.

Hermano de Israel Turcios, Abilio Turcios en la residencia donde familiares se acercaron a dar condolencias. Foto por: Mariela Lombard / El Diario NY
Hermano de Israel Turcios, Abilio Turcios en la residencia donde familiares se acercaron a dar condolencias.
Foto por: Mariela Lombard / El Diario NY

Sin embargo, los casos de conductores que atropellan a peatones y se dan a la fuga continúan aumentando. Cifras del NYPD demuestran que del primero de enero al 31 de julio este año hubo 2,800 hit and runs, mientras que en el mismo periodo dell 2015 se registraon 2,527. Esto representa un aumento de 10.80%.

El accidente del lunes impactó no solo a las familias de las víctimas, sino a toda la comunidad hondureña del área. “Somos muy unidos todos”, dijo Ramón Humphrey sobre sus compatriotas. “Dos votos se perdieron porque eran ciudadanos americanos, pero lo más lamentable son las vidas perdidas y las familias que quedaron heridas”.

Santos García, de 54 años, estaba hablando con los dos hombres un par de horas antes del accidente. “Todavía estoy traumatizado”, dijo el doliente, quien estuvo pensando en sus amigos todo el día mientras trabajaba. “Eran personas que no se metían con nadie”, dijo Carlos Pérez, de 60 años, otro amigo de ambas víctimas.