Sayda perdió su trabajo por la COVID-19, luego Eta e Iota le arrebataron todo

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Sayda Martínez
Después de haber estado "con el agua al cuello", no pierde las esperanzas de reinventarse y volver a su hogar.

CORTÉS, HONDURAS. El 2020 ha sido un año difícil para Sayda Martínez, inicialmente fue la COVID-19 que la hizo sumarse a la lista de desempleados y recientemente perdió todo ante los embates de Eta e Iota.

Cabe recordar que, con la llegada de la pandemia de la COVID-19, más de 300 mil hondureños se quedaron sin un empleo, y aunque muchos únicamente habrían sido suspendidos temporalmente, por la estancia del virus en el país, la economía está en declive y obligó a miles de empresas a cerrar operaciones. Debido a lo mencionado, sus colaboradores se quedaron sin empleo.

A consecuencia de ello, Sayda se sumó a la lista de desempleados, y aunque esa parte estaba siendo difícil, unos meses después se tornó peor. Los fenómenos naturales, Eta e Iota llegaron y la dejaron sumergida no solo en las turbulentas aguas de las inundaciones, sino, en la tristeza de haber perdido todos sus bienes materiales.

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«Pruebas de vida»

La hondureña, quien residía en la colonia La Planeta, en el municipio de La Lima, tuvo que abandonar su hogar, en dos ocasiones. Sayda considera que son «pruebas de vida», que siguen poniendo a prueba su temple.

Sin embargo, pese a tener que dejar el hogar que junto a su esposo construyó, su único anhelo es proteger la vida de sus cuatro hijos. No obstante, ahora sostiene la preocupación de alimentar a cuatro.

En la calle

Sayda, explicó que permaneció durante varias horas en el bulevar de La lima soportando las inclemencias del tiempo. No obstante, dijo: «El viento nos llevó la champita, con eso nos vimos obligados a salir de ese lugar».

La afectada agregó que, «si nos hubiéramos quedado ahí nos aplastan los árboles», arguyendo sentirse afortunada porque en el lugar donde soportaron los embates del clima, varias ramas y árboles cedieron.

Asimismo, Sayda mencionó que continúa desempleada, pero su esposo trabaja y él es ahora el sustento del hogar. Además explicó que después de que las embravecidas aguas del río Chamelecón arrasaran con su patrimonio de toda una vida, optaron por alquilar un apartamento, para darles un techo seguro a sus 4 hijos.

Perseverancia y fortaleza

Ante lo vivido, la hondureña explicó que la crisis y las pérdidas, «hacen un nudo en su garganta», porque deben iniciar de cero, buscar un trabajo, ya que ahora hay un alquiler por pagar, además de adquirir nuevo menaje.

Llena de fortaleza, Sayda pronunció: «Queremos limpiar nuestra casa, no digo que no necesite ayuda pero hay otras personas que sufrieron más, ya que perdieron seres queridos con las inundaciones».

Por otra parte, la afectada se refirió a los damnificados y les pidió no darse por vencidos. Asimismo, les sugirió «pensar en que lo más importante en este momento de prueba, es la unión y perseverancia».


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