Sargento ligado a la Pandilla 18 era encargado de escoltas de depuradores

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Sargento
Comisión Depuradora de la Policía Nacional y el Sargento detenido Cesar Antonio Lanza.

TEGUCIGALPA, HONDURAS. La debilidad del sistema de seguridad nacional quedó al descubierto una vez más, luego de identificar que el sargento encargado de resguardar a la Comisión Depuradora de la Policía Nacional tenía vínculos con una pandilla.

A César Antonio Lanza Vargas de 39 años de edad, miembro activo de las Fuerzas Armadas y cuyo rango era de Sargento Mayor, se le presume responsable de dotar de indumentaria militar a miembros de la Pandilla 18.

Como resultado de ello, se concluyó que el militar también era el encargado de la seguridad de la Comisión Depuradora de la Policía Nacional; por lo que la preocupación es evidente en los miembros de la delegación.

Las alarmas se encendieron porque Vargas conocía las residencias, rutas, movilizaciones y los protocolos de seguridad de los depuradores, generando intranquilidad.

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Comisión Depuradora se muestra preocupada

El pastor Alberto Solórzano, miembro de la Comisión Depuradora, aseguró que nunca sospecharon del sargento Vargas. «Nunca sospechamos, siempre su desempeño fue con mucha responsabilidad», dijo.

La noticia los tomó por sorpresa, según Solórzano. «Esta noticia nos sorprendió. Al mismo tiempo despertó inquietudes en función de la cantidad de información que esta persona maneja de nuestros movimientos, vínculos familiares, personal que nos acompaña».

Hasta el momento se han tomado medidas para hacer ajustes en la seguridad de todos los miembros de la comisión. Entre ellas: la recertificación del personal, revisión del protocolo, ajustes en el equipo y supervisión de residencias.

Para Solórzano, el sistema de seguridad «no se es riguroso en la selección y supervisión del personal. Se cae en el exceso de confianza debido a que es gente que ya ha estado en la institución. Su récord no presenta ningún señalamiento».

Carlos Hernández, también miembro de la Comisión Depuradora, reaccionó en torno al tema. Detalló que no había margen de sospechas en la vinculación de Vargas con la Pandilla 18 por el proceso de certificación del personal de seguridad.

Asimismo, Hernández lamentó la penetración de un infiltrado en el personal que recae en su seguridad y la de sus compañeros. Ya que se considera que la comisión posee el nivel máximo de seguridad por la naturaleza de su trabajo.

Por consiguiente, el sistema de seguridad nacional se considera «burlado». Sumado a ello, está el caso de un joven receptor de llamadas del 911. Se le identificó como Gustavo Adolfo Araujo, quien supuestamente tenía nexos con la Pandilla 18.

La información que se maneja sobre el caso, es que el joven fue suspendido de su cargo pero no guarda prisión.