Saraí Espinal: «Fuimos buenas amigas con Ariela, pero ahora nos hemos distanciado»

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TEGUCIGALPA. La hondureña Saraí Espinal es considerada por muchos como una gran profesional y físicamente hermosa.

Espinal ahora labora en el programa «La Tarde» que se trasmite por Emisoras Unidas y Televicentro.

Así comienza la entrevista:

¿Cuál es la agenda de Saraí Espinal?

«Me levantó a las 4:50 de la mañana, vivo retirado de Tegucigalpa y llego al gimnasio a las 5: 30, hago dos horas de gimnasio y a las ocho recibo clase de periodismo. Me faltan 16 clases. Salgo a las 9 de la mañana, luego voy al programa de la 1:30 de la tarde hasta las 3: 30. Dejó mis notas para el día siguiente en la mañana. Los miércoles voy a los cursos de inglés de 5 de la tarde a 9 de la noche.

¿Qué otras pasiones tenés aparte de ser una presentadora de televisión?

Me encanta estudiar, no he parado de estudiar desde que me gradué. Incluso el mes pasado estaba estudiando francés, pero el tiempo es mi enemigo; me gusta salir con mi familia, si revisás mis redes sociales en Instagram o en Twitter las mayorías de mis fotos son con mi mamá o con mi familia.

¿Tenés mucho seguidores?

Sí.

¿Cuántos?

El Facebook ya lo sobrepasé. En el Instragram tengo 12 mil y en el Twitter 10 mil seguidores. Antes tenía mis redes privadas, pero cuando ingresé a Televicentro me pidieron como requisito que abriera mis redes sociales. Sigo agregando gente, pero nunca termino.

¿Cómo definís a Sarai Espinal?

Como una joven que ha luchado contra viento y marea de todas las acusaciones o de los problemas que he tenido. Tengo 26 años y soy una persona que lucha por sus objetivos y metas. Un día me dije que iba a ser grande y eso lo corroboran mis compañeros de escuela y lo logré con la ayuda de Dios. Me encanta salir y disfrutar y una de mis pasiones es viajar. Soy una persona que se exige y que trata de sobrepasar las metas.

¿Cuál es tu mayor cualidad?

La gente me dice que tengo el don de dar. Me despojo rápido de las cosas. Mi papá me enseñó que cuando uno compra algo y ya tiene eso en la casa, regálelo. Yo regalo mi ropa, se las doy a las empleadas de aseo y les fomento eso a todas las personas que están conmigo. No le tengo amor a las cosas y esa cualidad de dar se la aprendí a mi padre.

¿Tu defecto?

Soy muy enojada. Soy demasiado enojada, resentida y orgullosa. Ese es un gran defecto y creo que todo el mundo lo sabe ja, ja, ja.

¿Cómo nace la idea de incursionar en la televisión?

Nunca lo pensé, siempre me vi como una empresaria exitosa de una gran compañía internacional. La oportunidad se me dio cuando estaba en Digicel y mi jefa Larisa Espinal me pidió en su momento que realizara la ronda de medios y ahí conocí a Don Eduardo Maldonado y él me dijo que si quería tener la oportunidad de trabajar en HCH. Cuando mi jefa renuncia, yo accedo a trabajar con ellos y estuve cuatro años.

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¿Cómo definís tu experiencia en HCH?

Una experiencia muy buena, creo que en lo que he adquirido hasta el día de hoy es gracias a ellos. El carácter, puntualidad, ellos formaron mi carácter, porque yo era bien dócil y ahí me fui formando. Todavía me falta, pero mi base la formé ahí.

¿Don Eduardo Maldonado es enojado?

Tiene su carácter como cualquiera cuando no salen bien las cosas, creo que en esos momentos a uno le sale el otro yo como dice Polache, pero es enojado cuando tiene que serlo, pero es una persona muy humana.

A mí me ayudó bastante, bastante y eso no lo voy a negar. Tanto profesionalmente, como económicamente, Don Eduardo siempre me estuvo apoyando, inclusive tuve un percance con mi papá.

¿Ariela Cáceres es tu amiga, lo fue o simplemente fue tu compañera de trabajo?

Fuimos amigas, muy buenas amigas. Su madre compartía con mi padre y nos íbamos de viaje juntas. Ella se quedaba en mi casa o yo en la casa de ella. Compartíamos la mayoría del tiempo, estábamos desde las cinco de la mañana hasta las nueve de la noche trabajando, era imposible no llevarse, sí teníamos discusiones y pensamientos diferentes, ahora con nuestros trabajos, la relación se ha alejado.