Roger Moore estuvo en Honduras; fue un ejemplo de labor humanitaria

El mejor momento de su carrera fue cuando sirvió de embajador de UNICEF.

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Roger Moore, el actor que interpretó por más de diez años a James Bond, fue el vivo ejemplo de que la fama nunca es suficiente; a sus 61 años de edad, decidió dedicar su vida en servicio a los más necesitados.

Tras dedicar doce años a la filmación de la conocida saga del «Agente 007», en el año 1991, en vez de retirarse se unió a UNICEF. Con seis décadas cumplidas, se volvió Embajador de Buena Voluntad.

Según sus mismas declaraciones, ver las tragedias de la Segunda Guerra Mundial lo hicieron sensible ante el dolor ajeno. Decidió no quedarse de brazos cruzados y ayudar a toda persona que lo necesitara.

«La miseria, la injusticia, la guerra, la proliferación de las armas, me indignan; y mi indignación no puede permanecer sin reacción», expresó en una ocasión.

Desde 1988 empezó a participar indirectamente con UNICEF. Estuvo presente en premiaciones y ruedas de prensa de la organización hasta que decidió movilizarse por el mundo para ayudar.

“Y es así que me convertí en un Embajador de Buena Voluntad de UNICEF en 1991. Los representantes de la agencia me dieron una gran cantidad de informaciones: datos y cifras y estadísticas. Sólo números, no caras», dijo.

«Pero cuando emprendí mi primera misión fui finalmente capaz de poner caras a los números. Este primer viaje en 1991 fue una verdadera educación para mí», agregó.

En 1991 se unió a UNICEF como Embajador de Buena Voluntad.
En 1991 se unió a UNICEF como Embajador de Buena Voluntad.
AGENTE 007 EN HONDURAS

Su primera misión especial fue justamente a Centroamérica; donde visitó Honduras, Guatemala, El Salvador y Costa Rica. Pero, ¿qué lo trajo a estos países?

UNICEF visita ciertos países alrededor del mundo cuando se notifica de la problemática en los siguientes asuntos:

  • Explotación de los niños
  • Problemas de alojamiento
  • Nutrición
  • Acceso al agua potable y salud
  • Deportes
  • Educación
  • Cultura

En su paso por Honduras, estuvo en barrios de bajos recursos económicos en San Pedro Sula. De la misma manera, visitó un hogar para niños de la calle que era dirigida por Save The Children.

Fotografía de su paso por Centroamérica.
Fotografía de su paso por Centroamérica.

Humildemente, se sentó junto a ellos en un salón de clases y empezó a indicarles cómo realizar ejercicios de matemáticas. Además, de brindarles otro tipo de enseñanzas.

Moore siguió trabajando muchos años para UNICEF. Al punto de ser portavoz, abogado y militante, apoyando campañas y proyectos. Asimismo, colectando fondos y fomentando estratégicas alianzas entre la agencia internacional y otras instituciones.

Una de las alianzas más importantes fue con la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) en 2001.

En ese sentido, durante todo su recorrido por los diversos países, su convicción siempre fue una sola:  “Los niños deben ser siempre nuestra prioridad.

RECONOCIMIENTOS DE ROGER MOORE

Aunque fue reconocido por su labor en el cine en numerosas ocasiones, sus éxitos se elevaron cuando fue parte de UNICEF. Algunos de sus reconocimientos fueron:

  • Comendador de la Orden del Imperio Británico en 1999.
  • Caballero Comendador de la Orden del Imperio Británico en 2003, por la reina Isabel II.
  • Condecoración de la Cruz del Servicio Federal por el Presidente alemán Johannes Rau, en 2003.
  • Insignias de Comendador en la Orden de las Artes y Letras de Francia en 2008.

En esa última ocasión, la Ministra francesa de Cultura, Christine Albanel, lo elogió en su discurso. Durante el cual, lo describió como un “actor de leyenda de inmenso corazón”.

Como su misma familia lo expresa, aunque Roger Moore adoró su etapa como actor de cine, esa no fue su favorita. Su época como embajador de UNICEF fue siempre el mejor momento de toda su carrera.

«La mayor recompensa para Sir Roger Moore es ver como, a pesar de todas las dificultades, los esfuerzos de UNICEF dan resultados; y ver como estos resultados iluminan las caras de los niños», expresaron algunos de sus conocidos.

Crédito: UNICEF y Sébastien Perrot-Minnot