RIFLAZOS 99

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RIFLAZOS
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CONFESÓ

Ebal Jair confesó ayer los nombres de los pecadores, pero no aceptó el pecado. Después de que el ex lobo feroz dijera la noche del domingo en 30/30 que cinco se reunieron en la «Presi» para decidir entregar a su Rosa, el ministro de la presidencia dijo que ahí quienes hacen las juntas son el hombre, el presidente de la Corte; el titular del Congreso, el fiscal general y el ministro de Defensa, pero juró que esas misas no son para conspirar.

GUARIZAMA

Y es que tal como lo habíamos comentado semanas atrás el ex mandatario anda con el guarizama desenvainado desde que capturaron a la ex «firts lady». Por eso, el domingo, lanzó mil amenazas en el programa de Melgar. Dijo que esta no es la única primera dama que va a desfilar en los juzgados. También insinuó que se viene de Olancho a revolver las masas azules por la forma en que en su propio partido lo están tratando. Esta historia continuará.

MAMO

El que sí se está ganando bien el sueldito es el asesor presidencial. Ayer intervino en algunos medios para decir que ahí en el rancho grande nadie se anda reuniendo para meter al mamo los correligionarios, aunque comentó que él ex lobo feroz está bien informado y por algo dijo lo que dijo. También aprovechó para hacerla de pitoniso. Adelantó que vienen requerimientos para ex ministros y diputados:

SOPAPOS

Dos periodistas casi se van a los sopapos ayer tempranito en vivo y a todo color y todo por la forma en que los cuerpos de seguridad han tratado a los que han saqueado la vaca pública. Uno estaba a favor de que traten con dureza a los uñudos y el otro a favor de que los anden chineaditos y no les pongan ni chachas. Las diferencias entre estas dos estrellas de la tele se hacen cada vez más evidentes.

RARO

El diputado Fredy Nájera mejor se la dio presumiendo que podían entregarlo a los Estados Unidos, que lo ha pedido en extradición. Ayer comenzaba el juicio oral por unas vainas que supuestamente hizo allá en Olancho, pero el legislador se hizo humo. Y es que a su abogado se le hacía raro que la Fiscalía, que había pedido que se repitiera el juicio en el que lo declararan inocente, para la repetición presentó menos pruebas. La cosa olía fea.