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La Unión Europea hizo observaciones puntuales sobre el proceso electoral.

PECHO

Salió el primer informe de la Misión de Observación de la Unión Europea y vino pegando fuerte. Al primero que le tiró al pecho fue a Matamoros Watson y compañía. El riflazo fue por la ausencia de informes periódicos sobre los cómputos. Le recordó que en 2013, a 48 horas del cierre de las urnas y con menos cantidad de actas computadas que las que tiene ahora, ya había dado cinco actualizaciones:

– Esta vez apenas lleva un informe, dijo la eurodiputada de voz sexy.

MATAR

A otros que les tiró a matar fue a los que en 2013, después de las elecciones, les dejaron la tarea de hacer reformas electorales. La Misión de la UE detalló que volvieron cuatro años después y aquí no hallaron ni magistrados en el TSE para los nuevos partidos, ni modificaciones en la forma de integrar las mesas electorales, tampoco despolitización del Registro Nacional de las Personas, y nada de nuevos procesos para una correcta justicia electoral. O sea, que no hicieron nada pues.

PELO

Pero no todo es malo. Los europeos vieron con buenos ojos que al menos se haya creado la Unidad de Política Limpia, un esfuerzo del departamento electoral de la MACCIH, aunque aquí también encontraron un pelo. Lamentaron que los comisionados hayan comenzado a trabajar apenas a 3 meses del traqueteo y sin pisto en la bolsa ni personal de apoyo.

JEFE

Y ante el embate, el TSE sopló a inaugurar el centro de difusión de resultados, que tienen pantallas «full mikis» en los que se puede ver en tiempo real como va la contada. Matamoros Watson dijo que ahora la onda es no dar conferencias para anunciar las nuevas cifras sino que como el sistema se actualiza en tiempo real, el que quiera saber cómo va la cosa, solo tiene que entrar al sitio web del TSE. Y como Salvatore le mandó a decir que tiene «jefe» aprovechó y lo negó.

LECHE

Volvimos a aquellos negros tiempos en los que marchaban blanquitos y rojitos. El lunes estuvieron en la calle los aliancistas. Ayer salieron los simpatizantes del hombre, haciendo la seña con cuatro dedos y afirmando que ellos ganaron. Tuvieron más leche que los indignados porque a ellos sí los dejaron llegar hasta la Casa Presidencial.