SAN PEDRO SULA. Indignación y controversia entre la población es lo que generó un hecho violento registrado ayer jueves entres horas de la mañana y tarde en el centro de la ciudad, al norte de Honduras.

En el confuso acto, el joven Cristopher Osmín Portillo, de apenas 18 años de edad, murió de un disparo cuando se encontraba en la 4 calle y 7 avenida del Barrio El Centro.

Tras la divulgación del hecho, los ciudadanos manifestaron que agentes de la DPI fueron quienes le dispararon al muchacho. Por lo que empezó una serie de cuestionamientos contra las autoridades, al mismo tiempo que exigían justicia en el caso.

Vairion Sauceda, portavoz de la Policía Nacional, manifestó este viernes a Diario TIEMPO que mediante vídeos de los negocios cerca del lugar de los hechos, les permitió a la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) y a la Dirección de Inteligencia Policial (DIPOL), identificar al homicida de Portillo, el repartidor de comida.

«En las imágenes se mira claramente que Santos Abadid Ramírez fue quien disparó. Por eso se ordenó su formal captura. Cabe mencionar que en los vídeos aparece con camiseta verde y calsoneta amarilla y con un arma en su mano, después de lo sucedido se puso una color rojo y pantalón jean azul. Pero ya se tenía plenamente identificado», destacó Sauceda.

Según el oficial, junto a los policías iban varios elementos de la Dirección de Lucha Contra el Narcotráfico (DLCN). Pues aparentemente andaban en una misión. Esto, ya que había una entrega de droga y estaba vigilada. «No sólo andaban ellos dos, había otro carro esperándolos. Pero sólo ellos se quedaron en el centro y de no haber sido por los policías preventivos pudo ocurrir una masacre, porque los de la Lucha Contra el Narcotráfico andaban armas potentes y al mirar la turba no se hubieran quedado así nada más», agregó.

Se conoció que en el lugar se encontró un casquillo color blanco y ojiva de una 40 milímetros, los cuales no son usados por la Policía. Lo anterior, facilitó en un inicio a las autoridades tener una claridad del hecho sangriento.

Los dos agentes de la la Lucha Contra el Narcotráfico que fueron auxiliados por la Policía Nacional

«El disparo fue en la parte de atrás del cráneo y quien le disparó estaba también atrás de él, el ahora capturado tenía intenciones de matar a los policías. Pero como para un civil es difícil manipular el arma, terminó matando al repartidor de comida, quien también estaba siguiendo la patrulla. Por lo que puedo decir que este delito es doloso; pues en las imágenes se pudo observar que sí hubo intensión de asesinar», destacó.

Tras lo ocurrido, la patrulla llegó a sus oficina y había una carro supuestamente de la Dirección de la Lucha Contra el Narcotráfico esperándolos y se retiraron rápidamente sin dar explicaciones.

Ante ello, Sauceda alega que dicha dependencia no tiene nada que ver con la institución policial. Por lo que no sabe si ellos tuvieron algo que ver con la reacción de los cambistas o si les quitaron dinero.

Además, enfatizó que sus compañeros preventivos fueron revisados. Al igual que sus armas para saber si estaban involucrados en el acto. Pero se descartó su participación, tampoco participaron miembros DPI como comentaban los ciudadanos en el centro de San Pedro Sula.

En horas de la tarde de ayer jueves fue cuando capturaron a Santos Abadid Ramírez. Lo anterior, por haber sido parte del confuso tiroteo. Esto, cuando supuestamente el ahora occiso repartía comida en el barrio El Centro, en San Pedro Sula.

Posteriormente, Ramírez fue llevado ante el Ministerio Público (MP) y luego se remitió a un centro penal. Lo anterior, mientras espera la audiencia inicial dentro de seis días y allí se conocerá más sobre su futuro.

Momento en que fue presentado antes los medios de comunicación como el responsable de la muerte del repartidor de comida

VÍDEOS MUESTRAN EL HECHO

Los vídeos del hecho difundidos en las redes sociales muestran que la patrulla con los agentes encubiertos llegó a la 4 calle y aceleró dejando a la turba en la esquina. Es en ese momento que se observa que un sujeto saca un arma. Asimismo, pide a los agentes que se regresen. Pues acto seguido se escuchan dos disparos y alguien grita: «¡se echaron a uno!». Familiares relataron que el joven Christopher se dedicaba a vender comida a negocios. Además, que circulaba tranquilo por la zona cuando supuestamente los agentes le dispararon y lo mataron.