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jueves, octubre 6, 2022

¿Por qué los hondureños responden de manera violenta?                

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TEGUCIGALPA, HONDURAS. Problemas como la pobreza, desigualdad, discriminación, impunidad y falta de institucionalidad son factores que incrementan la respuesta violenta que pueden tener los hondureños ante situaciones cotidianas.  

En este sentido, la Organización Panamericana de la Salud (PAOH) define la violencia como “uso intencional de la fuerza física o el poder real o como amenaza contra uno mismo, una persona, grupo o comunidad”.  

De igual manera, indicaron que como resultado de esta conducta se pueden producir daños psicológicos, lesiones, la muerte, privación o mal desarrollo. 

En los últimos meses se ha observado en diferentes ocasiones, que los hondureños se vuelven violentos para arreglar sus diferencias.  

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Verbigracia, durante la Feria Juniana 2022, una pelea entre varios asistentes del evento se convirtió en un acto impetuoso, en el cual se lanzaron hasta sillas durante el conflicto. 

Asimismo, de manera reciente se viralizó un vídeo en el que se muestra como dos personas se van a los golpes luego de haber chocado sus vehículos en el Bulevar Kuwait en Tegucigalpa, capital de Honduras.  

En este sentido, este tipo de interacción luego de un desacuerdo o confrontación se vuelve más común entre los hondureños.  

Violencia

Diario Tiempo se comunicó con dos expertos para profundizar sobre dónde se encuentra la raíz de este comportamiento que cada vez se vuelve más común.

En este sentido, el sociólogo Allan Fajardo manifestó que el tema de la violencia no es algo reciente y que es estudiado por múltiples ciencias.  

“Creo que el fenómeno no es nuevo, pero, tampoco es muy antiguo. Es digno de un estudio multidisciplinario con participación de psicólogos y sociólogos”, detalló.  

Asimismo, describió que uno de los factores cruciales para que los hondureños respondan de esta manera, es la situación económica que atraviesan.  

“Uno de los factores más importantes, a mi juicio, es el nivel de la situación económica, familiar y sobre todo de hombres, que son los primeros actores en episodios de violencia. Los hombres tenemos el rol social de proveedores, a pesar de que las mujeres cada vez más cumplen ese papel”, explicó.  

De igual manera, Fajardo expresó que problemas como el trabajo mal remunerado y la falta de retribuciones por su carga laboral pueden crear tensiones en la sociedad. 

“Todo esto genera una fuerte tensión individual y colectiva, está propiciando más esos niveles de violencia individual y social, tanto en espacios públicos, donde se puede observar mejor”, aseguró.  

Por lo tanto, el sociólogo manifestó que es necesario tomar diversas medidas para contrarrestar estos comportamientos.

“Eso está generando una fuerte tensión social a la que hay que ponerle cuidado con diversas medidas”, explicó Fajardo.  

hondureños responden de manera violenta           
El sociólogo manifestó que el tema de la violencia no es algo reciente y que es estudiado por múltiples ciencias.

Desde pequeños  

En este sentido, Fajardo detalló que muchos de estos comportamientos pueden surgir desde edades tempranas, con incentivos tan inocentes como los juguetes. 

“Tradicionalmente, la sociedad legitima la violencia entre hombres. Analicemos el tipo de juguetes que se le da a los niños y a las niñas. A las niñas se les da muñecas, mientras que en los hombres, uno de los juguetes más frecuentes son pistolas”, explicó el experto. 

Estigma 

Fajardo indicó que la educación en el manejo de emociones como la ira, que puede ser crucial en estas ocasiones, debería de enseñarse desde la escuela.  

“Yo coincidiría que una parte de los casos es ese, el no manejo de episodios de ira y la no educación extra, tanto en el hogar como en la escuela”, expresó.  

De igual manera, el experto manifestó que hay situaciones donde la violencia toma posesión y no solo se proyecta de manera individual.  

“No se les enseña a las personas que padecen eso, que yo pienso que son una minoría, pero que puede inducir a otros episodios de violencia, porque si hay un estallido de ira, los demás no se van a quedar solo contemplando”, explicó.  

Asimismo, el sociólogo manifestó que existen muchos estudios de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) que señalan las enfermedades mentales como “un abono” para estas conductas. 

Población urbana 

De igual manera, Fajardo manifestó que hay estudios internacionales que colocan a la violencia como un fenómeno mayormente urbano.

“Estudios internacionales indican que eso es muy propio de la población y las sociedades urbanas. En el campo no es tanto eso, porque hay un clima y los ritmos de vida son más lentos. Es un fenómeno bastante urbano, el fenómeno de la neurosis”, explicó. 

No es natural  

Asimismo, el sociólogo Eugenio Sosa aseguró a Diario Tiempo que Honduras no ha sido un país violento siempre.

“El país en realidad no ha sido un país de violencias, adquiere esas violencias en las tres últimas décadas. Por ejemplo, la violencia de los 80 fue una violencia política y una violencia que venía del Estado”, explicó. 

Del mismo modo, manifestó que la violencia que se puede observar en el comportamiento de los hondureños se deriva como un método de supervivencia de cada individuo.   

“La sociedad necesita que funcione la cohesión social, la solidaridad, la institucionalidad. Nunca resolvimos el problema de pobreza, desigualdad, discriminación. Entonces, eso probablemente genera una parte de violencia relacionada a métodos de supervivencia”, detalló. 

Asimismo, Sosa explicó que la impunidad también se convierte en un factor fundamental en el desarrollo de la violencia.  

“La gran impunidad. Está probado que el ser humano hace cosas cuando cree que no va a tener consecuencias y ahí viene el problema de la institucionalidad”, aseguró. 

hondureños responden de manera violenta           
Uno de los expertos manifestó que es importante detectar y prevenir estas conductas.

Mujeres, principales afectadas 

Ante esto, Sosa calificó a las mujeres como las principales afectadas por violencia, detallando que el fenómeno va estrechamente enlazado con un modelo patriarcal. 

“Tiene que ver con un modelo patriarcal, económico, político, pero sí tiene que ver con un modelo de impunidad. Esos factores son impulsores de la violencia”, explicó.  

El hondureño no es violento por naturaleza 

“No hay una esencia que el hondureño ame la violencia, más bien es un aprendizaje”, aseguró Sosa.  

Sin embargo, el experto manifestó que las situaciones pueden convertir a una persona normal en una violenta.  

“Una sociedad para no ser violenta debe de tener cohesión social. Yo le aseguro que una familia sometida, donde todo mundo se está viendo las caras, sin empleo, en pobreza, donde solo hay un plato de comida para cinco, esa familia va a terminar en algún tipo de violencia”, detalló. 

Además, Sosa manifestó que en la actualidad la sociedad hondureña y el Estado se encuentran destruidos y sumidos en la impunidad. 

No solo en Honduras 

En este sentido, el experto indicó que existen personalidades más violentas que otras y que no es un problema que radique, nada más, en el territorio nacional.  

“Evidentemente hay personalidades más violentas que otras. Ese es un problema en todo el mundo”, explicó.  

Asimismo, Sosa manifestó que, a pesar de que la reacción sea individual, no se debe ignorar que los componentes de sociedad influyen en este aspecto.  

“El individuo no está separado de la sociedad. Yo he aprendido a ver los problemas y poderlos explicar desde la sociedad”, añadió.  

hondureños responden de manera violenta           
De acuerdo con los expertos, los hondureños no son violentos por naturaleza, pero han aprendido conductas con este patrón.

¿Qué se debe hacer? 

Por lo tanto, el sociólogo Allan Fajardo manifestó que debe haber una transformación social y se debe seguir el ejemplo de otras sociedades más avanzadas. 

Asimismo, el experto indicó que en el país se debe enseñar cómo aprender, ya que no es parte de la educación que reciben los jóvenes. 

“En nuestra cultura no se espera que haya que aprender; aprender a estudiar, aprender a hablar, aprender a pensar y entonces, vemos las consecuencias”, manifestó. 

De igual manera, Fajardo exteriorizó que las autoridades de educación deben emplear mecanismos como las escuelas para padres. 

“El Ministerio de Educación tiene organizado, supuestamente, escuelas de padres. Ahí se organiza a los padres de familia. Yo pienso, hipotéticamente, que la relación es con respecto a la conducta de los niños y las niñas”, aclaró.  

Asimismo, el sociólogo manifestó que es necesario brindarles las herramientas a los hondureños desde niños para que puedan enfrentar la ira de manera correcta.


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