Por Covid-19, Honduras celebra un Día de la Madre único en la historia

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Entre mascarillas y confinamiento, las madres celebrarán su día como nunca antes en Honduras y el mundo.

TEGUCIGALPA, HONDURAS. Desde 1927, durante la gobernanza del doctor Miguel Paz Barahona, el segundo domingo de mayo se celebra el Día de la Madre, como lo decretó el Congreso Nacional.

Más de 90 años más tarde (93, para ser exactos) no dejará de ser así, pero el colorido de la ocasión sin duda que será diferente. En el marco de una emergencia sanitaria sin precedentes, lo más valioso que podemos hacer por nuestras mamás, es compartir con ella en casa.

Nunca antes un acontecimiento local o mundial nos impidió salir a celebrar, en el lugar de su predilección -o algún sitio sorpresa- con nuestra madre.

Y es que, como ilustra la poética palabra de Augusto C. Coello en el Himno a la Madre hondureña, nada engloba la más alta expresión de amor en la tierra como el amor de las dadoras de vida. Tanto es así que, aunque las circunstancias sean atípicas, no podríamos dejar de ser agradecidos y demostrar los sentimientos a ellas.

Familiares se han rebuscado para hacer preparativos en los hogares. Desde una comida que endulce el paladar o sacie algún antojo, a alguna creativa manualidad que deja a mamá con una sonrisa de oreja a oreja. Su felicidad no tiene precio.

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Una inusual celebración

No hay forma de desmentirlo u obviarlo. La llegada del coronavirus a Honduras cambió mucho de nuestro día a día, los métodos de recreación, y la adaptación a nuevas formas de trabajo, en la medida de lo posible.

En años anteriores, los vendedores se preparan con antelación para obtener todos los productos que son los más cotizados el segundo domingo de mayo. Hasta los que no tienen puestos se las ingenian para ofrecer artículos alusivos a la fecha y les dejarán unos centavos más.

Las muestras afectivas no serán tan «despampanantes» como en otras ocasiones. Además, no sólo esta festividad quedará marcada para la población. La enfermedad trastocó los planes a muchos, que querían celebrar en estos días cumpleaños, bautizos y demás.

La Semana Santa tampoco se vivió como se acostumbra; el Día del Trabajador no sonó al ritmo de las consignas populares. Ni siquiera el último adiós a los seres queridos ha podido ser dado como se merece, con honores.

El Día de La Madre cientos de hondureños acuden a los cementerios a dejar unas flores o simplemente pensar, recordar, y compartir donde yacen los restos de quien siempre será todo para ellos. Ésta vez, no será así. Se prohibió las visitas a los parques fúnebres a nivel nacional.

Pero, sea que tengamos la dicha de tener un tiempo con mamá en casa, o tenerla nada más en nuestros pensamientos, ella siempre tendrá un valor incuantificable en nuestras vidas.

Amor, cariño, protección, afecto, valentía, inteligencia, bondad, lucha, comprensión: Los sustantivos que identifican a una madre son innumerables. La celebración podrá ser atípica, pero los sentimientos nunca cambiarán.