Políticos deben resistir la tentación de ambición, según Cardenal Rodríguez

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Según Cardenal Rodríguez
Según Cardenal Rodríguez los políticos deben dejar a un lado la tentación de caer en las ambiciones del poder.

TEGUCIGALPA, HONDURAS. Según el Cardenal Rodríguez, los políticos deben dejar a un lado la tentación de caer en las ambiciones del poder.

Durante la homilía celebrada en la Catedral San Miguel Arcángel de Tegucigalpa, expresó que no debe haber locura política. El Cardenal, se refirió al pasaje bíblico donde Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu. En donde fue tentado por el diablo.

El Evangelio de hoy nos presenta a Jesús conducido por el Espíritu al desierto. Es conmovedor contemplar a Jesús en el desierto sometido a la crisis, a la oscuridad. Asimismo, a la angustia, a la escucha de lo que el Padre quiere de Él, apuntó Rodríguez.

Sugirió, que durante todo el año tenemos un tiempito para escuchar la palabra de Dios o para leer la Biblia. Entonces, por qué no durante la Cuaresma. “No le damos un poquito más de tiempo a la escucha de la palabra, porque con la palabra se vence la tentación” Solicitó.

Lo dice el cardenal

Se refirió, a las tentaciones que experimentó Jesús en el desierto donde una de ellas es la tentación del triunfalismo. De la misma manera,  la tentación del éxito por encima de todo. Esa tentación de la teatralidad, del espectáculo, de la ostentación.

Destacó, que la tercera tentación es la más grave. “Mostrándole todos los reinos del mundo y su esplendor, (el diablo) le dijo: todo esto te daré si te postras y me adoras”. Al ver que Jesús ha rechazado el manipular a Dios, que ha rechazado también la gloria, ahora le propone el poder absoluto, ya en plan descarado, sin rodeos, sin limitaciones. Es la tentación de la ambición del poder, tan enraizada en el ser humano, enfatizó el líder religioso.

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Apuntó que Jesús rechaza radicalmente la tentación de la ambición del poder: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a Él sólo darás culto”. Lo más sorprendente de esta tentación es descubrir que la ambición del poder no de una sociedad seductora. ¿Quién podrá liberarnos de tantas fragilidades y heridas? Jesús, que las ha vencido. Y nosotros, apoyados en Él, y con la fuerza de su Espíritu también podemos vencerlas, puntualizó el purpurado.