Patrulla Fronteriza detiene a hondureño que pretendía ingresar a EEUU con bebé

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Patrulla fronteriza de los Estados Unidos en el río Bravo.

TEGUCIGALPA, HONDURAS. Un hondureño fue detenido por la Patrulla Fronteriza cuando pretendía ingresar a Estados Unidos con un menor de apenas seis meses de edad, con quien no tenía ningún parentesco familiar.

El sujeto respondía al nombre de Amílcar Guiza Reyes y se disponía a ingresar en compañía de un menor el pasado 7 de mayo de 2019. De inmediato, los agentes lo interceptaron justo cuando ingresaba al río Bravo desde México.

Minutos más tarde, procedieron a interrogar al sospechoso, logrando constatar que no era familiar biológico del bebé.

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Testimonio contradictorio

Según informaron las autoridades, Amílcar Reyes sostuvo inicialmente que era padre del menor; sin embargo, presentó un certificado de nacimiento falso.

Esto, lo constató el Centro de Procesamiento Central en McAllen, Texas. Acto seguido, el hondureño fue remitido con agentes especiales de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI).

Al hondureño no le quedó otra opción que reconocer el ilícito, y admitió que obtuvo el documento fuera de los parámetros de la ley. Al tiempo que consignó que cometió la acción para facilitar su ingreso a los EE.UU.

Departamento de Justicia

En el Departamento de Justicia de los Estados Unidos llegan las personas que incurren en este tipo de delitos para su posterior enjuiciamiento federal.

Entre los delitos que persiguen se pueden citar: los relacionados con inmigración, fraude de identidad y beneficios, tráfico de extranjeros, tráfico de personas y explotación infantil.

Por $130 inmigrantes compran niños

De acuerdo a una investigación realizada por el Washington Post, inmigrantes ingresan al país en compañía de menores para disminuir el riesgo de deportación. En su mayoría son inmigrantes centroamericanos huyendo de la pobreza y la inseguridad.

En la frontera, los menores no acompañados y las familias con hijos pequeños reciben un tratamiento diferente a los adultos. Es por ello que la venta de menores se ha convertido en un negocio redondo.

Por la mínima suma de 130 dólares se venden a los menores, según indica la investigación del Washington Post.