Parque Jeannette Kawas, entre cenizas para dar lugar a siembra de palma africana

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El último incendio de grandes proporciones en el Parque Jeannette Kawas ocurrió en junio de 2018 y las comunidades fueron incapaces de controlar las llamas. Imagen cortesía de los denunciantes y protectores del parque.

ATLÁNTIDA. El Parque Jeannette Kawas, que durante años ha sido cruelmente castigado por incendios de gran magnitud, está al borde de ser sacrificado por pirómanos que antes de considerar los daños ambientales ocasionados, responden a intereses monetarios. Casi reducido a cenizas, el “pulmón de Honduras” es “despejado” para dar lugar a la siembra de palma africana.

“Hay maquinaria trabajando para hacer drenaje, canales, secando el humedal para poder sembrar palma africana”, denuncian Nelbin Bustamente, coordinador de Prolansate (fundación que protege el parque), y Osman López, presidente del patronato de la comunidad garífuna de Tornabé.

Autoridades ambientales: vista ciega, cero acciones

El Parque Nacional Jeannette Kawas está ubicado en Tela y es el hogar de diversidad de animales. Jaguares, monos, pizotes, peces, tortugas, manatíes, entre otros, mueren a diario ante incendios que no pueden controlar las comunidades aledañas.

Pirómanos, irrespetando la ley, ocasionan incendian en la zona núcleo y de amortiguamiento. “La situación es cada vez más grave”, expresó Bustamente.

Asimismo, el coordinador de protección de Prolansate, dijo que después del incendio de 2016 que acabó con casi 400 manzanas, esperaron un cambio, más acción de las autoridades para preservar el parque pero no fue así.

Vista ciega y cero acciones es lo que han obtenido de las autoridades ambientales de Honduras. El Instituto de Conservación Forestal (ICF) se centró en “dictámenes técnicos” pero las denuncias parecen no ser importantes.

Por su parte, López, que también es coordinador de un comité de emergencia local, confirmó que se presentó el caso ante la Fiscalía Especial de Etnias y Patrimonio Cultural en Tegucigalpa, pero tampoco hubo respuesta.

“Siguen quemando sin control el parque y así lo reducirán a cenizas. Voluntarios de la comunidad van a combatir esos incendios. Sin embargo, no pueden apagar incendios tan grandes”, comentó con desesperación.

El parque se declaró como zona protegida pero ante la siembra ilegal y autoridades que se quedan de brazos cruzados, el caso está perdido. “Las áreas quemadas son muy grandes y se está secando el brazo de la Laguna de Micos que pasa por el lado sur de Tornabé”, añadió.

Pobladores de las comunidades aledañas arriesgan sus vidas para proteger el parque pero los incendios superan sus esfuerzos.
Imagen cortesía de los denunciantes y protectores del parque. Pobladores de las comunidades aledañas arriesgan sus vidas para proteger el parque pero los incendios superan sus esfuerzos.

Incendio de junio consumió 18 hectáreas

El último incendio de grandes proporciones en el parque Jeannette Kawas se suscitó en junio de 2018. Las llamas alcanzaron a devastar 18 hectáreas entre Boquerones y Tornabé.

“Las autoridades han estado atendiendo otras cosas, puesto que el tema ambiental siempre se deja en segundo plano. No entienden la importancia del parque… cada día se pierde más del parque y va disminuyendo la zona núcleo. Si no se actúa a tiempo se destruirá esta joya del país”, concluyó el coordinador de Prolansate.

En contraste, el ICF en los últimos meses se centró en exigir el registro y pago por aves silvestres. Mientras que en el parque Jeannette Kawas, diversidad de especies mueren a diario por la serenidad de los entes ambientales de Honduras.