Los árbitros de Honduras atraviesan malos momentos: sancionan faltas inexistentes o las suelen obviar; frenan el juego, en ocasiones parecen principiantes… Así es el desempeño de este gremio en el Campeonato Hondureño de Fútbol al que llamamos Liga Nacional. Esto sucede desde hace mucho tiempo.

Pero lo más preocupante es la forma como suelen compensar sus apreciaciones y los errores que cometen en un partido. Esto va desde sancionar un penal o un choque entre dos jugadores, que usualmente en otros países se obvia.

El arbitraje hondureño siempre ha sido irregular, más dirigido con apreciaciones subjetivas que técnicas, en la que todos los clubes –a través de sus directivos– creen tener una participación en el gremio y a los cuales tampoco les interesa una reestructuración global porque una mala actuación de un árbitro, en ocasiones, también los beneficia. ¿Acaso es hora de dar paso a las inclusiones de árbitros adicionales en cada partido?, tal como lo hacen las ligas europeas.

Este tipo de casos pueden haberle costado una clasificación a liguilla o hasta perder una final. Justo como ya ha pasado con los equipos más grandes de nuestro país. En ocasiones debemos aprender a ver los errores arbitrales como parte del fútbol. Está claro que un balón es mucho más rápido que una persona y pueden darse este tipo de dificultades.

Lastimosamente en Honduras estamos muy “atrasados” en cuanto al deporte. Y se debe buscar la única forma de terminar con las conjeturas de que se beneficia a ciertos clubes y se perjudica a otros. Esto es necesario porque la televisión desmenuza un partido de fútbol y semanalmente evidencia más los errores que los aciertos.

REDACCIÓN: MAYBELLINE LANZA