Opinión de Rodolfo Pastor Fasquelle: Donald Trump en su laberinto

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Trump
El polémico presidente Donald Trump
Rodolfo Pastor Fasquelle, historiador y escritor.

Por Rodolfo Pastor Fasquelle. –Hoy si papa, tiene que preocuparse JOH, porque el hombre de verdad, el que decidió que fuera por segunda vez Presidente, esta él mismo en aprietos y luce como un elefante balanceándose para buscar una salida del laberinto que ha construido sobre la tela de una araña letal de tantas mentiras. Aun si aquí quieren esconderlo. Susurran ¿sucederá lo inimaginable que ya sin embargo ha sucedido? En lucha desigual, la institucionalidad defiende su dignidad contra la indebida influencia, dice hoy el Fiscal Sessions, a quien sus congresistas de Trump le han dicho que no lo toque. Cuidadito.

Aunque sus fanáticos (y va a tener fanáticos Trump hasta el final, como los tuvo Hitler) no darán su brazo a torcer, hay conciencia general ciertamente del problema de Trump. La prensa se alzó en armas y se rehúsa ya a colaborar, posando de Fake news. Una valla estacada a la vera de una carretera en Nueva Jersey reza con casi expiación desesperada, ¡Nuestro líder! / ¡el idiota!

Y su ex secretaria privada La Omarosa acaba de publicar un libro en que lo acusa de racista, machista, voluble y violento. Mientras los voceros oficiales se esmeran en desprestigiarla y en controlar los daños derivados del proceso judicial. El spin imposible. Como desprestigiar quieren también a quien, por décadas, fue el hombre de los trabajitos sucios, su abogado personal, Sr. Cohen. Que antes decía ¡que Trump no sabía nada!

Por ahora, los votos republicanos de calidad siguen alineados. No hay ninguna seguridad de lo que va a pasar en los cruciales comicios de noviembre en los EUA, las elecciones llamadas del medio del termino o período, que definirán el control partidario del Congreso. En efecto un poder independiente que en múltiples ocasiones de su historia ha sido capaz de poner coto al exceso presidencial y aun, en un par de ocasiones, ha destituido a un Presidente en funciones.

El último Richard Nixon en un juicio político, fundamentalmente por esconder información sobre sus actividades de espionaje interno. Pero últimamente, los jerarcas del Partido, han estado recomendando en forma pragmática a los candidatos republicanos… que tomen distancia de Trump, es decir, si quieren flotar. Que se aparten de las canalladas y cochinadas que cada día salen a la luz. ¿Qué culpa tendrá el día?

Cualquiera diría que todo está ya perdido, dada la cantidad de macaneos que se traen la hueste y su cabecilla alrededor del planeta, los tratados denunciados, comerciales o ambientalistas, o aun militares, los desafueros en la frontera contra los derechos humanos, los fracasos manifiestos en materia de política exterior, en la cual no se ha concretado nada, ni Maduro, pero se ha puesto tanto en riesgo, la volatilidad de la guerra comercial con China y la riña con Canadá y sus amigos europeos. Internamente, dadas las amenazas contra el voto y la desprotección de los recursos no renovables hay enojo. Pero no.

El desempleo ha bajado sustancialmente y a muchos y a la base de Trump les importa más, entienden eso más concretamente que su volatilidad. A ellos les habla el Bucloso cuando proclama como todo un Calígula que después de él, el diluvio o el incendio. ¡Si me sacan, los asolará la pobreza! Llegaran ¡los bárbaros del Sur! ¡Pudiera llegar Mel!

Estamos obligados -eso si- a entender que, mientras al Sr. Manafort, Jefe de Campaña del actual mandatario el año antes de la elección, a quien Trump acaba de llamar repetidamente en público un buen hombre, honesto y valiente (y ha insinuado ¡que lo va a perdonar!) acaba de ser condenado por un gran jurado a decenas de años de prisión como culpable de fraude bancario y otros malos manejos financieros. Y aun sus correligionarios le advierten a don Donaldo contra su anunciada tentación de amnistiar a Manafort, que aún puede ser sometido a más presión.

A más acusaciones más graves. Mientras que el abogado de muchas décadas del Sr. Trump, el Sr. Cohen acaba de aceptar, antes de ir al juicio, que por instrucciones del actual Presidente de los EUA le hizo pagos de varios cientos de miles de dólares, o sea muchos millones de lempiras, a un par de connotadas prostitutas  no para honesto ejercicio del sexo urgente, si no para el cínico ocultamiento, para que en la campaña y para evitar la repercusión en la campaña, callaran ante el ávido morbo el hecho de que mantuvieron largas relaciones sexuales con Trump, estando este recién casado ya con Melania.