Opinión de Rodolfo Molina: Gracias don Jaime Rosenthal Oliva

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POR FITO MOLINA, periodista. Tengo 67 años, 40 de estos los trabajé con Diario Tiempo. Antes de que el tabloide saliera al público, el siete de noviembre de 1970, conocí a don Jaime Rosenthal, al doctor Reginaldo Panting y al licenciado Edmond L. Bográn, luego de ser obligados a renunciar como socios de La Prensa. Los tres y otros hondureños decidieron fundar a TIEMPO, que luego se convirtió en el segundo medio impreso de la ciudad.

Mientras nos capacitaban para operar las máquinas que imprimirían a TIEMPO, los tres llegaban constantemente acompañados con el ingeniero Jerónimo Sandoval al edificio donde se imprimiría el Diario De Honduras, que en pocos meses tuvo la aceptación del pueblo hondureño.

El tabloide pronto se convirtió en la voz de los sin voz, en el defensor de las causas justas. Políticas que le generaron algunos problemas como el cierre en la década de los 80.
En esa misma década, un jefe militar instó a un grupo de empresarios para que no le compraran publicidad. Esa estrategia no logró el propósito deseado: silenciarlo.

Además, por medio de una sutil campaña se tildó al diario de comunista, pero sus adversarios nunca lograron su objetivo en esa época oscurantista, pues TIEMPO sólo se vendía por 20 centavos.

A pesar de todas las estrategias negras que se fraguaron sobre él, TIEMPO logró por medio de la denuncia ser el tabloide más temido, respetado y de mayor credibilidad a nivel nacional e internacional.

Los fundadores de Diario TIEMPO nunca claudicaron a sus ideales, durante los años que circuló. Siempre afrontaron con hidalguía los improperios y las campañas que los enemigos de la libertad de expresión hacían.

Con la partida de don Jaime, el único socio que quedaba con vida, ya no habrá quien, por medio de las Cartas a la Nación, les rebata a los organismos internacionales muchas de las políticas económicas que imponían a los gobiernos de turno y que dócilmente aceptaban los funcionarios gubernamentales.

Bueno don Jaime, sobre usted y el periódico TIEMPO hay mucho que contar, sólo déjeme darles las gracias por haberme dado la oportunidad de trabajar en unas de sus empresas.