Opinión de Radio Progreso y el ERIC: Solo la poesía nos salva

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Nació un octubre de 1928, cuando los vientos dictatoriales de Carías Andino empezaban a soplar. Honduras tuvo la oportunidad de contar entre sus hijos, uno que brindó tantas alegrías a través de la poesía: Pompeyo de Valle Moncada. Este 23 de agosto falleció y la literatura está de luto.

Se podrían contar tantas cosas de este poeta, ensayista y periodista, pero sus letras hablan muy bien de él. En la década de los sesenta, pocos años después de la gesta histórica de la huelga bananera del cincuenta y cuatro, tuvo que vivir en el exilio y regresaría una década más tarde.

Formó parte de lo que se conoce como la “generación del cincuenta”. Y de una larga lista de hombres y mujeres que han sabido regalarse y resistir a las políticas represoras del amor y la esperanza, en una Honduras vacilante y tambaleante. Amante de los diálogos y la palabra honesta, seguro don Pompeyo tenía una posición crítica, como ha sido a través de los años, frente a los juegos políticos en la actualidad.

Por ejemplo, en “Monólogo de un condenado a muerte”, una de sus obras, encontramos una diversidad de temas que van desde graficar el pesimismo, el dolor de la juventud, los sueños y su proceso de destrucción, la soledad, la muerte, la amargura, la depresión y esos estados de ánimos que actualmente padecemos los hondureños y hondureñas. Es una composición literaria con trece poemas que nos van planteando y cuestionando la necesidad de compartir desde la solidaridad y esperanza.

Entre sus obras, podemos encontrar: “La ruta fulgurante” de 1956, “Antología mínima” de 1958, El fugitivo de 1963, “Cifra y rumbo de abril” de 1964, “Monólogo de un condenado a muerte” de 1978, y ya entrada la transición democrática entre militares a civiles nos regala dos obras como “Ciudad con dragones de 1980 y “Duración de lo eterno” de 1989. En su poema titulado Honduras, deja un mensaje directo a la juventud:

“Pero otra Honduras de potente aurora,

decidida y total vengadora

alza la frente perseguida y bella…

…Pues una noble juventud se agita

bajo su cielo, y en su voz gravita

el porvenir fundido en una estrella”.

Hasta siempre y gracias don Pompeyo. Gracias por regalarse, gracias por permitirse ser de éstas Honduras, gracias por no ser un condenado más, gracias porque sólo a través de la poesía podremos salvarnos. Mientras mueren los poetas, ¡que viva la poesía!.

Editorial de Radio Progreso y el ERIC CJ