Opinión de Kevin Rolando Pinto: Entre la cuarentena y la pasión musical

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El COVID-19 ha sacudido al mundo, y la zozobra pone en desconcierto la vida de millones de personas, no obstante, la cultura y el arte (a pesar de ser erróneamente percibidas como irrelevantes en una emergencia sanitaria como ésta) han salvado el estado anímico de aquellos que disfrutan estar en contacto con disciplinas como la música.

Es por ello que, artistas de todo el mundo han cambiado los escenarios y el contacto físico, por transmisiones virtuales, para seguir transmitiendo esos sentimientos que solo florecen ante una buena canción. El canto no puede disminuir el número de contagios, pero sí logra llevar sonrisas y suspiros a los que se sienten abrumados con el confinamiento.

No podemos negar que la música hondureña se encuentra infravalorada, porque existen muchas piezas musicales dignas de una mayor difusión. Los cantantes hondureños se convierten en guerreros que luchan contra muchos obstáculos para poder lanzar una canción al público, y los catrachos deberían sentirse más identificados con artistas nacionales, quienes parecen encontrarse en el olvido de la difusión y el apoyo.

Los cantantes nacionales que viven de la música generalmente suelen obtener ingresos económicos de las presentaciones musicales en vivo, pues las regalías musicales son un privilegio de pocos en el país. Por lo tanto, ante este confinamiento, los artistas musicales se convierten en un grupo más que es golpeado por esta pandemia.

A pesar de no obtener remuneración económica, muchos cantantes nacionales, siguen poniendo su talento a disposición de Honduras, a través de transmisiones en diversas plataformas digitales, con el propósito de seguir en contacto con su público, y de volver más ligero este encierro.

Honduras se da a conocer por muchos problemas que los hondureños viven cotidianamente, pero no podemos negar la existencia de esa cara, donde se encuentra un país cinco estrellas; y nuestros artistas se encuentran ahí, haciendo que el cielo catracho siga iluminado.