Opinión de Francisco Tosi: La Argentina acude al Fondo Monetario Internacional

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Por Francisco Tosi. -En el frenesí de una de las crisis  argentinas recurrentes, el presidente Macri informó que el gobierno iba a recurrir al Fondo Monetario Internacional. No es la primera vez que lo hace la Argentina. Fue el martes 8 de Mayo de este año y el 20 de Junio el directorio de la Institución aprobó un préstamo por 50.000 millones de dólares, en tramos, por 3 años. O sea que 15.000 millones de dólares ya fueron desembolsados y luego se harían posteriores préstamos de 3.000 millones de dólares por vez.

La historia de la Argentina comenzó en 1956 (durante un gobierno militar) y siguió  con diferentes gobiernos, hasta que el gobierno del presidente Kirchner canceló toda deuda, iniciando el proceso de distanciamiento en enero de 2006.

Esta institución fue una idea que arrancó en 1944 cuando se anticipaba que los Aliados iban a ganar la guerra y era necesaria la reconstrucción y por lo tanto cierta estabilidad monetaria internacional. Ya el dólar había desplazado a la libra británica como unidad de valor internacional.

La idea era que el dólar fuera desde 1945 la moneda de cuenta internacional con la condición que los Estados Unidos respetaran el patrón de cambio con el oro. Fue así por unos años, hasta 1971. Una vez perdida la referencia del oro, el FMI quedó como una especie de estabilizador mundial de países miembros en crisis.

Hoy son 189 países. A la Argentina le garantizan la disponibilidad nada menos que de 50.000 millones de dólares, algo más del 8% de su Producto Bruto Interno, la asistencia más grande hasta ahora.

Claro que esto tiene condiciones. El país deudor a través de su gobierno firma una “carta intención” donde se compromete a una cantidad de objetivos. El FMI no es un Banco. Es algo más, un conjunto grande de países que le prestan a uno de ellos por una circunstancia especial. He aquí el asunto. Argentina ha tenido déficit fiscal, inflación y crisis cambiarias de modo más o menos continuo en los últimos setenta años. Con alguna honrosa interrupción, generalmente para caer en una explosión peor posterior. Como el último período de la década de los 90.

El FMI presta a tasa subsidiada. O sea el costo financiero es menor. Pero pone condiciones. Bajar a 0 el déficit fiscal, reducir la inflación, promover las exportaciones,  y, no solo. También mejorar las condiciones de vida de la población. En el papel parece bastante razonable. Pero después vienen los problemas y las interpretaciones.

Lo que a mí me llama la atención y creo que es el  verdadero objeto de esta nota es una cuestión que tal vez parezca menor: el control.  En 2001, un grupo de diputados declaró “personas no gratas” a los auditores que venían a controlar desde el FMI. Flota en el aire, hasta  tan alto como en el aire de los medios, un temor a las visitas de revisión de metas de los equipos técnicos de la institución. Viene entonces un tema que creo tenemos inevitablemente que encarar. ¡Hagamos la información contable de la gestión del Estado trasparente y disponible!

Tengamos actas donde se reproduce todas las conclusiones que se tomen. Pero hagámoslo también en general para toda la gestión pública a través de los portales de información pública. Desde los contratos, hasta los sueldos, los viáticos y los viajes, incluyendo los Estados Provinciales y las sociedades del Estado. De una manera que la podamos entender y accesible.

Así todos podremos opinar con sustento si esta decisión de acudir al FMI fue buena o mala, si conviene o no, si es mejor ser controlados desde afuera o no. Si nosotros, los ciudadanos, parece que somos también de afuera. Como si nos tuvieran miedo, o será…

Franciscojose.tosi@gmail.com