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lunes, mayo 23, 2022

Opinión de Francisco Tosi: Los bitcoin del nuevo mundo

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Francisco Tosi, doctor en Economía Empresarial, Universidad de Pavía (Italia).
Francisco Tosi, doctor en Economía Empresarial, Universidad de Pavía (Italia).

Mucho se ha escrito y se escribirá sobre el dinero. La historia humana se fue desplegando con su ritmo. A pesar que durante siglos a nadie se le ocurrió hablar del dinero, en un momento la cosa cambió y mucho. La razón es que no es algo natural a la persona humana. Es algo intangible. Griegos, persas y luego romanos difundían monedas con su perfil o su nombre. ¿En qué momento se pasó de la economía de permuta o trueque a la del uso de dinero metálico, o sea monedas? No tenemos una fecha exacta, pero sabemos que existieron dos etapas, en la primera se pagaba con oro (a veces plata) y en una segunda comenzaron a circular monedas, elaboradas con sustancias preciosas, aleaciones, puras o impuras, legítimas y hasta tramposas. Alejandro Magno, el primer gran conquistador de occidente, impuso los llamados, tetradracmas, dracmas y el popular hemióbolo. Claro que para grandes valores unitarios estaban los talentos. Por supuesto que desde entonces el valor debía ser proporcional al contenido metálico (el que fuera y en la combinación que se presentara) pero como no había mercados públicos y conocidos, valía en condición de cada momento. Esto quiere decir que ya desde la antigüedad, el dinero como tal, siempre tuvo un valor oscilante, inseguro, solo referido a su contenido en metálico. De hecho, los reyes derrotados veían, generalmente, sus monedas con sus caras o frases, fundidas con codiciosa rapidez, dado que la circulación no era muy favorecida. Trampas aparte, el dinero fue manteniendo ese contenido de elemento de pago y su valor en dos dimensiones, la primera el contenido de metal precioso, el segundo el prestigio de la efigie. Aunque siempre dentro de rangos, porque la efigie gloriosa en metal de bajo valor no servía y era el contenido metálico el que finalmente fijaba el piso de valor. Porque siempre existía la posibilidad de la fundición. Obviamente el oro y la plata seguían siendo por excelencia el atesoramiento de valor. El que quería ahorrar o financiar algo importante, lo mejor era tener el oro disponible. El tiempo pasó y aparecieron las letras, para no viajar con oro o monedas por los caminos inseguros, lo mejor era llevar un compromiso y cobrar en destino. La evolución de eso fue la emisión de billetes que en un principio también estaban construidos sobre el mismo principio, el portador del billete se garantizaba su valor equivalente en oro a entregar por el emisor del billete. Pero eso también con el tiempo se perdió. Lo único que respalda los billetes es la confianza. Algunos dicen la confianza “soberana”. O sea, el respaldo del Estado emisor, porque en general tiene, por ley, el monopolio de la emisión de billetes. Así la teoría económica estableció que el dinero cumplía tres funciones unidad de medida de valor, medio de pago o cambio, atesoramiento de valor (en los países con baja inflación se puede guardar debajo del colchón).

Todo este desarrollo es para hacer claro que el dinero es un intangible. Y como tal no es de fácil discernimiento. ¿Cuál es el valor de un dólar? Un euro, peso, lempira o dracma. Si recorremos este breve relato, creo que nos llama la atención dos cosas: ya el emisor no respalda con metálico sus billetes, y la segunda pero no menos importante, se reserva el monopolio de la emisión. Hay algunas excepciones en nuestra América. El Salvador, Ecuador, Panamá, pero en general funciona de la manera antes expuesta. De hecho, en general los códigos de comercio que rigen los pagos y cobros determinan que deben ser hechos en “moneda de curso leal” o sea remite de nuevo al monopolio del Estado para emitir y obliga a ser la única usada para cancelar obligaciones y luego poder defender su derecho en tribunal. ¿Y si Francisco Tosi se aparece con billetes o elementos inventados por él? En realidad, pueden ser medios de pago, unidad de medida y atesoramiento de valor. Salvo los problemas legales todo lo otro es válido. Si en lugar de Francisco Tosi con sus papelitos es un algoritmo con complejas funciones matemáticas y sofisticadas pantallas y unidades de procesamiento la cosa no cambia mucho. Solamente la apreciable diferencia que crece la demanda agregada o sea adicional de los equipos y los llamados “mineros” pasan a cobrar por sus servicios. Pero eso no quita que por ahora el valor se sigue expresando en dólares. Solamente será una moneda y no simplemente un medio de pago (y de especulación alcista o bajista como cualquier otro) cuando se haga solo referencia a sí mismo. ¿Cuánto vale tal bitcoin? El doble de otro o la mitad de otro más.

Si eso cambia y comienza a tener un valor propio, volvemos a Alejandro Magno y los persas, cada uno con la moneda de la victoria. Y si realmente se produce esa difusión y crecimiento, va a ocurrir un tsunami, pero me lo reservo para la próxima nota. Les doy una pista, con la enormidad de dólares, euros y hasta yuanes en circulación, últimamente, va a haber un problema con el equilibrio monetario relacionado a la cantidad de transacciones.


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