Opinión de Filiberto Guevara: Reformas electorales y el chantaje de los cachurecos

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reformas electorales en Honduras
Filiberto Guevara analiza las reformas electorales en su artículo de hoy.
Doctor y escritor, Filiberto Guevara Juárez.

No debe caber la menor duda que la nación hondureña, demanda reformas electorales profundas, en función de los intereses de Honduras, y no de un Partido Político en particular o de personas particulares o grupos de poder político de cada Partido.

Sin embargo, tanto la cúpula del Partido Nacional, algunos sectores del Partido Libertad y Refundación (Libre) y del Partido Liberal de Honduras (PLH); no están interesados en reformas electorales profundas en favor de la democracia, es decir, en favor de la voluntad e intereses de toda la nación hondureña.

Esa es la verdad y no otra. Es por eso, que a nivel de alta dirigencia de dichos Partidos Políticos, no se logran poner de acuerdo, sobre tan delicado e importante asunto para la vida democrática de la nación hondureña.

Si se hiciera lo correcto al respecto, esto nos sacaría de la actual crisis política en la cual estamos inmersos. Es bueno aclarar también, que si no logramos solucionar el grave problema político, jamás solucionaremos el grave problema socioeconómico.

En tal sentido, Honduras urge de una verdadera democracia, ya que en 198 años de «vida independiente», no la hemos tenido prácticamente. Es por eso, que no nos hemos podido desarrollar como nación, como Estado y como país. Cada Partido, tiene sus propios intereses particulares.

El Partido Nacional, supedita el apoyo de reformas electorales profundas, incluyendo principalmente, la segunda vuelta electoral, siempre y cuando se regule la reelección presidencial. Lo cual el actual Consejo Central Ejecutivo del Partido Liberal de Honduras (CCEPLH), considera, sería aceptar que la reelección presidencial en Honduras es legal. Por eso la actual alta dirigencia del Partido Liberal, soló acepta el plebiscito sobre el tema de la reelección presidencial, con la pregunta clara: si se quiere o no, reelección Presidencial y no regulación de la reelección presidencial, como exige el Partido Nacional.

Sin embargo, el Partido Nacional, usa como chantaje, lo de la regulación de la reelección presidencial para introducir en el Congreso Nacional de la República, un proyecto de ley sobre reformas electorales profundas.

Algunos periodistas comprometidos con el actual gobierno por una u otra razón, le hacen el favor a los cachurecos, confundiendo a la nación hondureña, haciéndoles creer que preguntar sobre la regulación de la reelección es lo correcto y no, preguntarle al soberano, al pueblo, si quiere o no, reelección Presidencial.

El Partido Nacional, no quiere que se haga ésta última pregunta, porque eso implicaría, que si en el plebiscito, el pueblo dice que no; entonces, el actual gobernante, Juan Orlando Hernández y, prácticamente toda la cúpula de ese Partido, tendrían que responder ante la justicia hondureña, por delito de traición a la patria, ya que dicho delito es imprescriptible, conforme nuestra Constitución, es decir, que en cualquier tiempo se puede deducir responsabilidad legal.

Ese es el principal motivo por el cual el Partido Nacional, no acepta las reformas electorales profundas, aparte de que también, no desea cambiar el status quo electoral, que actualmente le favorece. Ellos engañan a la nación hondureña, haciendo creer que sí quieren reformas electorales profundas, cuando en realidad no las quieren, porque no les conviene.

En cuanto al Partido Libre, el mismo actual presidente del Congreso Nacional de la República, Mauricio Oliva, se encargó de denunciarlos, al decir que un sector del Partido Libre no está a favor de la segunda vuelta, por ejemplo.

Es probable que un sector de Libre crea que con tener representantes dentro de los organismos de decisión electoral, le baste para ganar la elección general en una primera vuelta electoral. Un sector oscuro del PLH, piensa lo mismo que un sector de Libre.

En cambio, el actual, CCEPLH, cree que las reformas electorales deben ser profundas, incluyendo la segunda vuelta, sin ninguna condición más que, darle la oportunidad al pueblo hondureño de que elija quien quiere que los gobierne, es decir, que haya una auténtica democracia.

Así pues, el Partido Nacional, con su alto poder de decisión en el Congreso Nacional de la República y la institucionalidad del Estado, bajo su control, está chantajeando con ese delicado asunto de las reformas electorales. Por eso, para confundir a la nación hondureña mediante el engaño, solo admiten reformas electorales cosméticas.