Opinión de Filiberto Guevara: La narcodictadura se ha envalentonado

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Juicio de Tony
Representación artística del momento cuando a "AA" le preguntaron si podía identificar a "Tony" y el respondió "sí".

A raiz de que después de haber sido declarado culpable el delincuente, Juan Antonio Hernández Alvarado(TH, en el bajo mundo de la droga), en la Corte del Distrito Sur de Nueva York, el 18 de octubre, de 2019, todavía en Honduras, la nación hondureña, no se haya podido sacudir a la oprobiosa narcodictadura. Ésta se ha envalentonado y ha salido al ataque, al grado tal, que los militares y policías a través de sus máximos jerarcas, sin el asomo del menor pudor, han salido a la palestra pública, a declarar su apoyo, al co-conspirador(CC4).

Tal parece que el sentido del valor moral y ético como nación, en lo poco que nos quedaba, lo estamos perdiendo ya. Vamos rumbo a convertirnos en una nación de truhanes. Algunos medios de comunicación social, como Diario La Prensa, hasta tienen el atrevimiento de exaltar al delincuente, Tony Hernández, presentándolo, como un deportista.

Esto sucedió el sábado pasado. En vez, de exaltar a los mártires Alfredo Landaverde y a Julián Arístides González, caídos en el cumplimiento de su deber para con la patria, en su lucha contra el narcotráfico y la corrupción, hicieron todo lo contrario. Lo que hasta el momento, está sucediendo en nuestra desventurada Honduras, es triste, desconsolador y, hasta patético.

No hay duda que la mayoría de los medios de comunicación social, están al servicio de la narcodictadura. Han vendido su primogenitura, por un plato de lentejas. Los pocos periodistas valientes, que aún se atreven a luchar contra el actual narcogobierno, se ven tristes. Se ha llegado al colmo de que un alto jerarca militar, de cuyo nombre ni me quiero acordar, en tono autoritario y desafiante, le dice a la oposición política, que le reclama, el por qué no han presionado a Joh, para que renuncie; él de manera abusiva, autoritaria y desafiante se ha atrevido a decir, que ellos tienen la capacidad de tomar el poder del Estado y, quedarse por 30 años, si asi lo quieren.

Eso es un delito de traición a la Patria. Debe ser llamado a rendir cuentas ante el Congreso Nacional de la República. Pero eso es imposible, porque el actual presidente del Congreso, Mauricio Oliva, ha salido a declarar públicamente, que al actual gobernante, sólo lo podrán sacar del poder, mediante elecciones y, que sólo así se puede hacer. Hay suficientes motivos, para exigirle a joh, su renuncia. Hasta sobran. En un país, como Chile, la nación entera, se lo hubiera exigido al Congreso Nacional de la República.

De eso, no tengamos la menor duda. Hemos perdido la dignidad como nación, nos hemos vuelto cobardes y pusilánimes. Después de algunos políticos y algunos militares, los principales culpables de ésto, son los dueños de los principales medios de comunicación social de nuestro país, que junto con algunos comunicadores sociales, han vendido su conciencia al actual régimen corrupto. Definitivamente, por culpa de unos pocos delincuentes que nos gobiernan, estamos a un paso de convertirnos en una nación de truhanes, en su mayoría.

Cosa que no ha sucedido aun, porque todavia existen muchísimos hondureños decentes en nuestra nación. Pero si no nos armamos de valor cívico, para sacar a los delincuentes del poder, ellos podrían cumplir su amenaza de quedarse en el poder, por 50 años, tal y como ya se han atrevido a anunciarlo, porque tienen el dinero para hacerlo, y tienen también a su servicio, a sus esbirros armados: los militares y los policías, controlados por una cúpula corrupta. Es probable que muchos oficiales militares y de policias, no estén de acuerdo con eso.

El problema está, en que la jerarquización se impone en los cuerpos castrenses. Hace poco el gobernante, Juan Orlando Hernández, removió de su cargo a 4 coroneles, sin que se haya podido dar todavía, una clara explicación a la nación hondureña. Si el narcogobierno tiene el dinero, que le roba a los contribuyentes, más el dinero sucio de el narcotráfico, no hay duda, que podrían perpetuarse en el poder, por muchos años más.

A propósito, cuando al padre del ex presidente estadounidense, John, F Kennedy, le preguntaron, qué se necesitaba para ganar unas elecciones, contestó : «se necesita, dinero, dinero y, dinero». Pues, al narcogobierno, eso le sobra. El problema que tenemos, y por el cual no nos hemos podido sacudir a la narcodictadura, es que un sector del gobierno de EEUU, lo sostiene, con tal de que les sirva sin condiciones, a sus intereses geopolíticos, en la región del continente americano. Esa es la dura verdad, y no, otra.