Opinión de Filiberto Guevara: La legalización de la corrupción y la impunidad

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Ley Especial
Congreso Nacional de Honduras.
Filiberto Guevara, médico y escritor.

Por: Filiberto Guevara Juárez. -Si mal no recuerdo, el acto más infame de legalizar la corrupción y la impunidad en nuestro país, se llevó a cabo, en el Congreso Nacional de la República, la fatídica noche del 20 de enero, de 2014,en un poder legislativo, controlado por Juan Orlando Hernández Alvarado (joh).

En aquella noche oscura de nuestro triste historia republicana; en el Congreso, se aprobaron muchos contratos leoninos para los intereses de nuestra nación, sobre todo los relacionados con la energía eléctrica.

A aquello, se le llamó » hemorragia legislativa». Fue inaudito, en tan sólo una noche, los diputados irresponsables, levantaban la mano, para aprobar múltiples contratos de centenares de páginas, sin siquiera debatirlos ¡Qué irresponsables! Ahora estamos pagando las consecuencias de ese acto vil de irresponsabilidad, que se gestó en el Poder Ejecutivo y, se materializó en el Congreso Nacional de la República.

Definitivamente, los corruptos nos tienen bien medidos. Ellos saben muy bien, que lo único que tienen que hacer, es legalizar la corrupción e impunidad. En éste momento histórico de nuestra dolorida patria, en el mes del aniversario de nuestra independencia del reino de España; vale la pena recordar lo que a mediado del siglo XIX, dijo el notable escritor libertario, Fréderic Bastiat, en su genial obra, «La ley y Otros Ensayos». He aquí, un fragmento de dicha obra :

La ley y otros ensayos (fragmento)

Ninguna sociedad puede existir a menos que las leyes se respeten hasta cierto grado. La manera más segura de hacer que se respeten las leyes es hacerlas respetables. Cuando la ley y la moralidad se contradicen, el ciudadano tiene la alternativa cruel de o perder su sentido moral o perder su respeto por la ley. Estos dos males tienen igual consecuencia, y sería difícil para una persona escoger entre ellos.

La naturaleza de la ley es mantener la justicia. Esto es tan así que, en las mentes de las personas, la ley y la justicia son una y la misma cosa. En todos nosotros hay una disposición fuerte a creer que cualquier cosa legal es también legítima.

Esta creencia está tan diseminada que muchas personas han mantenido erróneamente que las cosas son “justas” porque la ley las hace justas. Entonces, para que el saqueo parezca justo y sagrado ante muchas conciencias, solamente es necesario que la ley lo mande y lo ratifique. La esclavitud, las restricciones, y el monopolio encuentran defensores no sólo entre los que se benefician con ellos sino también entre los que sufren por ellos.

Si usted sugiere una duda sobre la moralidad de estas instituciones, se le dice atrevidamente que “Usted es un innovador peligroso, un idealista, un especulativo, un subversivo; usted destrozaría el fundamento que mantiene a la sociedad.”

Friéderic Bastiat.

San Pedro Sula, 3 de septiembre de 2019.