Opinión de Filiberto Guevara: ¿Hemos perdido como Nación, el sentido de lo moral?

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Estatua de Adam Smith en Edinburgh.
Doctor y escritor, Filiberto Guevara Juárez.

Por: Filiberto Guevara Juárez. -Siempre me ha llamado mucho la atención, que Adam Smith, el gran pensador escocés, que escribió su libro, “Las Riqueza de las Naciones”, en la segunda mitad del siglo XVIII y, considerado por ello, el padre de la economía moderna, le dedicó mucho más tiempo a su libro: La Teoría de los Sentimientos Morales.

Ese fue su primer y último libro, porque lo publicó por vez primera en 1759, y constantemente lo revisó y reescribió para publicar su versión final al principio del año de 1790, pocos meses antes de su fallecimiento, en julio de ese mismo año.

Tal como dice el profesor Eduardo Nicol: “Es una brillante aportación a la polémica acerca del origen de los juicios morales y es sin duda la obra más trabajada y reelaborada de su autor. Parte de la afirmación que los juicios morales no son producto de la razón, lo que no impide que su funcionamiento pueda ser comprendido por ella.

La obra pretende explicar la moral no como algo eterno o natural que preceda a la sociedad, sino como algo construido en la interacción humana y dependiente de las circunstancias sociales.” Su gran obra, por la cual es considerado el padre de la economía moderna, “Las Riquezas de las Naciones”, la escribió y la publicó en 1776, durante el interludio de la obra de toda su vida: La Teoría de los sentimientos morales. Adam Smith, al igual que los grandes maestros orales de la humanidad como: Confucio, Sócrates y Jesucristo, en sus enseñanzas le dieron mucha importancia al sentido moral de la vida del ser humano.

Es por eso, que Adam Smith en su obra: La Teoría de los Sentimientos Morales, afirma lo siguiente: “El sentido moral, en efecto, es innato y común, y en el se funda nuestros juicios y valoraciones, y no en ninguna operación intelectual…”. Y sobre ésa base entonces, la pregunta obligada es: ¿Por qué, Adam Smith, le dio mucha importancia a lo moral? La respuesta, podría ser ésta: El comportamiento moral del ser humano, es lo que hace que lo económico y lo político, dé los frutos deseados por el ser humano en sociedad.

He ahí, el gran detalle, por el cual el ser humano, necesita de una formación moralista y ética en relación con la verdad. Porque de esa manera impregna de humanismo a las distintas disciplinas que desarrolla el ser humano en distintos campos como: la economía, la política, el arte, la literatura…etc. Sin embargo, históricamente, el ser humano, tiende a ser egoísta por naturaleza.

Pero al querer satisfacer sus necesidades individuales, entra en una relación de cooperación social, y hasta en una empatía con sus semejantes, al verse en la necesidad de interactuar con otras personas. En dicho sentido, el escritor argentino Mariano Grondona, afirma que: ““esto coincide con la escuela escocesa del sentido común”, que afirma que el hombre tiene un sentido moral intuitivo, no “racional”. Afirmando además que, para Smith, el primero de esos sentimientos es la simpatía.

“La simpatía es aquella facultad por la cual podemos entrar en los sentimientos de otros””. Contrariamente a Smith, Tomas Hobbes afirmó que: “el hombre es el lobo del hombre.”. Entonces para Hobbes, el hombre actúa sólo correctamente bien, cuando es obligado por la superestructura de la organización social del Estado, a través de instituciones y las leyes justas. Esto sólo se hizo posible a través de la lucha para hacer valer los derechos civiles y políticos de cada persona.

Veamos un claro ejemplo, histórico: la cruel e ignominiosa muerte en una cruz. Eso, era normal y hasta moralmente aceptado, durante el imperio romano. Así murió el esclavo rebelde Espartaco y, así murió, el buen, Jesús, el Redentor de toda la humanidad. Eso, hoy en día es moralmente inaceptable. Tampoco, lo permiten las leyes creadas por el hombre.
En conclusión: si cada uno de los habitantes de una nación pierde el sentido moral.

La sumatoria de esto, conducirá a una cultura antimoral predominante. Llegado hasta este punto, surge la pregunta, del presente artículo: ¿hemos perdido como nación, el sentido de lo moral? No sin antes preguntarnos: ¿Cómo? En cuanto a ésta última pregunta, al tratar de contestarla, nos daremos cuenta que, a partir de los años setenta, el narcotráfico, la corrupción y la impunidad, han venido ganando terreno en nuestro país.