Opinión de Ernesto Stein: La búsqueda de casos COVID-19 en barrios marginales

342
Foto referencial.

Por Ernesto Stein. -Una característica notable de la COVID-19 es que, fuera de China, comenzó afectando a los segmentos más acomodados de la población. En América Latina, la mayor parte de los primeros infectados llegaron de Europa y de Estados Unidos.

La Argentina, y en particular la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), no fue una excepción. Al 12 de marzo, los 15 casos confirmados de la ciudad habían regresado de estos destinos. No llama la atención entonces que, inicialmente, el virus afectó de manera desproporcionada a las comunas de mayores ingresos, como Palermo (comuna 14) y Recoleta (comuna 2) (ver cuadro 1).

Cuadro 1: Casos por cada 100,000 habitantes en abril 3, 2020, y promedio del ingreso per cápita familiar de los hogares según comuna. Ciudad de Buenos Aires.

Fuente: Casos: Boletín epidemiológico semanal, CABA, 3 de abril 2020; Ingreso per capita: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Economía y Finanzas GCBA). EAH 2018.

Pero, si bien la enfermedad empieza por los barrios de mayores ingresos, es solo cuestión de tiempo hasta que los barrios marginales se convierten en focos de contagio y por lo tanto, lugares dónde las autoridades deberán enfocar sus esfuerzos de testeo.

¿Por qué? Para empezar, los habitantes de barrios marginales tienden a trabajar en el sector informal, no tienen ahorros, viven mes a mes, y les resulta más costoso el confinamiento en su hogar. Es menos probable que trabajen en empleos que se pueden realizar en forma remota y, aun si lo hacen, probablemente no cuenten con la infraestructura digital o el espacio físico que les permita continuar siendo productivos durante el confinamiento sin salir de sus hogares.

Por lo tanto, es más probable que salgan a trabajar, ya sea en sectores esenciales como transporte público, procesamiento de alimentos o supermercados, en mercados informales de alimentos –grandes focos de contagio en algunos países–, o en otras actividades que los exponen al virus.

Una vez que hay infectados que viven en barrios marginales, es difícil evitar el contagio. Sabemos que el virus se propaga con mayor facilidad en espacios cerrados, incluyendo al interior de los hogares. En las villas y otros asentamientos urbanos, donde la densidad poblacional es mucho mayor que en el resto de la ciudad, la gente tiende a vivir en condiciones de hacinamiento, compartiendo la vivienda con otras familias, y tiene mayor dificultad para practicar el distanciamiento social o aislar dentro del hogar a personas sintomáticas.

Por supuesto, esta situación no es privativa de la Ciudad de Buenos Aires, ni de la Argentina, y ni siquiera de América Latina. Aun en un país como Singapur, que parecía tener controlada enfermedad con un amplio despliegue de pruebas de diagnóstico y tecnologías de rastreo de contactos, emergieron nuevos focos en zonas marginales donde vive la población migrante de bajos ingresos.

¿Como se dio este proceso de migración geográfica del virus en la ciudad de Buenos Aires, de los barrios más acomodados a los de menores recursos?

Hasta mediados de abril, las comunas de mayor ingreso (Palermo y Recoleta, señaladas en azul) lideraban el ranking de casos per cápita, conjuntamente con la Comuna 3. A fines de abril gana prominencia la comuna 7, donde está la Villa 1-11-14 (ahora, Barrio Padre Ricciardelli), y a principio de mayo pasa a liderar el ranking la comuna 1, donde está la Villa 31 (Barrio Padre Mugica).

A partir de allí, el crecimiento de los casos en estas dos comunas señaladas en rojo se dispara, superando ampliamente el número de casos confirmados en cualquier otra comuna. Una segunda visualización basada en datos más desagregados por barrio (en lugar de comuna) que muestra los 20 (de un total de 48) barrios con mayor número de casos per cápita comienza dos semanas más tarde, pero confirma el brusco crecimiento de los casos en los barrios de Retiro y Flores, donde se ubican las villas mencionadas. Al 11 de junio, estos dos barrios tenían más de 2700 y 2500 casos, y concentraban el 42% del total de la ciudad, mientras que Palermo y Recoleta concentraban solo el 5%. En tercer lugar en el ranking está el barrio de Barracas (comuna 4), donde se ubica la otra villa más importante por su tamaño, la 21-24