Opinión de Carlos Fúnez: ¿Por qué no pasa lo que nos pasa?

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SANAA
Foto referencial del problema del agua en Tegucigalpa.

Por: Ing. Carlos Fúnez Aguilar. – La pregunta que se plantea en título de este artículo, puede calificarse de incomoda, fastidiosa y hasta intolerable para quienes lean el contenido del mismo y se consideren aludidos negativamente por el mismo, ya que va dirigido con dedicatoria especial a las personas que son consideradas las verdaderas culpables o responsables de la tragedia social y colectiva que actualmente están viviendo los capitalinos.

En honor a la verdad, las ciudades de Tegucigalpa y Comayagüela están a muy poca distancia para convertirse en las ciudades mártires de Honduras, debido a que han sido retrocedidas al nivel de las simples y atrasadas ciudades de provincia como tantas que tenemos en el país y que no cuentan a estas alturas del nuevo siglo con un servicio básico de agua potable que se pueda llamar eficiente, sostenible y seguro tal como lo exigen las circunstancias actuales en todas las comunidades modernas y desarrolladas del mundo contemporáneo.

Yo pienso que todos los malos hijos de Honduras se han olvidado que Tegucigalpa es la capital de la República de Honduras. Por cuya razón podemos afirmarlo con seguridad absoluta que los ojos del mundo están puestos en nosotros y no es para felicitarnos, alabarnos, ni aplaudirnos, sino todo lo contrario para lanzarnos comentarios adversos y picantes, mismos que en honor a la verdad los tenemos bien ganados y los merecemos ampliamente.

Como puede ser posible que muchos hondureños no quieren percatarse del alto tributo que tendremos que pagar no por un día, ni un mes, ni un año, sino que quedara como una reliquia histórica para el país por un tiempo perdurable, imperecedero y eterno en nuestra historia nacional.

Tegucigalpa como capital de Honduras es la sede donde están asentados todas las embajadas y consulados de todos los países del mundo que son amigos nuestros y como tales tienen relaciones diplomáticas, políticas, comerciales y culturales con nosotros los hondureños.

Yo me hago a mí mismo una pregunta sorda y muda, lógicamente sin ninguna respuesta. Como es posible que los señores que manejan y administran el servicio de agua potable de Tegucigalpa puedan en acatamiento y cumplimiento de un programa de racionamiento del servicio cortarles el agua a todas las sedes diplomáticas acreditadas en Honduras.

Estas son vergüenzas históricas e inconmensurables; pero para los ejecutivos del gobierno estas cosas son intrascendentes y no revisten la menor importancia y es por estas indiferencias de las autoridades que nos representan que pasamos por estas situaciones vergonzosas y denigrantes.

Nosotros los hondureños siempre nos hemos caracterizado no todos, pero si la mayoría por ser personas no previsoras que nunca caminamos pensando en el futuro por el contrario vivimos siempre atrasados en todo incluso en pagar nuestras deudas y compromisos de ciudadanos con el estado.

La realización de las obras nunca obedece a planificaciones, programaciones y presupuestos determinantes en tiempos de ejecución y costos en todos los contratos se presentan las famosas prorrogas en los tiempos de entrega establecidos en los contratos y ajustes económicos en los precios fijados en los mismos y así de favorcito en favorcito el estado pierde sumas inimaginables de dinero y lo que sucede es lo lógico, los contratistas se hacen más ricos cada día y el país se hace más pobre.

O sea que ambos crecen y decrecen en forma inversa Pero estas cosas tampoco llaman la atención de nadie. Cuando estamos invadidos de problemas queremos resolverlos de la noche a la mañana y luego comenzamos a buscar soluciones improvisadas e inapropiadas y además extemporáneas y sacadas de la manga de la camisa, como se dice coloquialmente.
Pero todas estas diferencias obedecen es que a la gran mayoría de nuestra gente le apuesta a los adagios o refranes muy populares, pero completamente irreales como el que dice; “EN EL CAMINO SE ARREGLAN LAS MALETAS”.

Esta es nuestra singular forma de administrar y esto es lo que enseñamos a nuestros subalternos. ¡Qué calidad de enseñanza! Retomando el tema principal que nos ocupa que es el problema de la crisis existente en Tegucigalpa por el mal servicio de agua potable, justamente tiene su origen en una clara falta de previsión hacia el futuro y es precisamente en este punto donde la mula bota a Genaro.