Opinión de Carlos Fúnez: Nosotros somos Honduras

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cárceles hondureñas
Corrupción e impunidad afecta las cárceles hondureñas.

Por Carlos Fúnez. -La frase titular de este artículo suena como prepotente, altisonante y desafiante, pero en realidad no es así, pues el único fin de la misma es hacerle comprender y entender al pueblo hondureño que los únicos que podemos hacer algo para salvar a Honduras y colocarla en la senda hacia el progreso, la tranquilidad y el bienestar social somos los mismos hondureños.

Ya dejemos de seguir buscando culpables directos entre nosotros mismos, que todos en mayor o menor medida tenemos cierto grado de responsabilidad de los grandes y pequeños males que nos aquejan y nos penalizan a todos los hijos de esta nación.

Indudablemente que algunos de nuestros conciudadanos como los políticos de turno, son los que nos han hecho demasiado daño a todos los hondureños no solamente con sus malas gestiones gubernamentales, si no que con algo aún peor que es negar o tratar de minimizar o borrar sus errores o fracasos, lo que nos hace pensar que los autores de estas actitudes, tienen un concepto muy malo de nuestra capacidad y sentido de análisis, considerándonos a todos los demás hondureños como un puñado de tontos, acémilas y mentecatos, sin sentido común ni de percepción elemental y que se nos puede engañar con burdas mentiras

Como ejemplo podemos citar el denodado empeño de todos los gobernantes de turno en pretender hacernos creer que nuestro sistema de seguridad en Honduras camina viento en popa o soplando como dirían otros y que cronológicamente vamos inexorablemente a la obtención de la paz y la tranquilidad de nuestro país. Cuando en realidad es todo lo contrario.

En la escena de la criminalidad hay básicamente dos culpables protagónicos, los que cometen los delitos y las autoridades llamadas a darle seguridad al pueblo. Mandato que no se está cumpliendo a cabalidad.

No podemos seguir viviendo ni de irrealidades ni de sueños, nuestra situación social estratégica. Esto no es algo inventado por todos los hondureños con el fin político de desprestigiar al gobierno actual, sino que se basa en hechos y situaciones reales y concretas.

Nuestro universo actual de mentiras y componendas nos están llevando tanto a gobernantes como a gobernados Al filo de la guillotina. Precisamente estas situaciones tan absurdas y ambiguas son las que generan la crisis política como las manifestaciones violentas, sabotajes, vandalismo, pillaje robo y daños a la propiedad pública y privada. Y todos estos hechos delictivos se convierten en cáncer social que destruye nuestra tranquilidad y salud.

Seamos más serios y consecuentes con nosotros mismos, hablando siempre con la verdad que es la única que nos puede redimir y transformar. Pero mientras estemos más preocupados por sustituir la mentira por la verdad, nos adentramos más cada vez en ese laberinto social abominable y nefasto para nosotros y nuestra historia como país.

Estos son los hechos bochornosos que sólo nos causan angustia, tristeza, vergüenza y desesperanza No debemos ya más seguir navegando en ese inmenso mar de ideas y acciones funestas y absurdas, nos estamos asfixiando en la polarización y el odio furibundo no sólo de la clase política sino del pueblo en general.

No podemos continuar por la vida solo alimentándonos de insultos, mentiras y calumnias de unos a otros. Pensemos, reflexionemos y optemos todos por ser personas sinceras, reales y veraces; No sigamos más por esa ruta infecunda del odio, el irrespeto y el rencor.
Nuestra situación mental actual y de la mayoría del pueblo se decanta por poner en tela de juicio algunas de las cosas que están sucediendo en el país, lo que nos induce a formularle al gobierno y específicamente al ministro de seguridad las interrogantes siguientes

¿Dónde están presos los peligrosos criminales capturados a diario por la policía y que han cometido atracos y delitos en el país? No creo que todos están recluidos en las cárceles de máxima seguridad; cuando todas ya están llenas y sólo son tres que están ubicadas así: El Pozo, en Ilama Santa Bárbara, La Tolva, en Morocelí El Paraíso y Támara en Francisco Morazán.

Reclusorios que son totalmente insuficientes para una industria del crimen organizada tan amplia como la que tenemos en Honduras. Esto es uno de tantos problemas grandes que tenemos en este país. Pensemos que pasaría si bajamos a niveles normales la impunidad cuyo rango está muy próximo al 95% no habría espacio ni estando hacinados para tanto adelitado; Si ya de por sí no cabe en todas nuestras cárceles ni una aguja más.