Opinión de Carlos Funez: Lecciones y reflexiones que deja el Covid-19

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Foto referencial.

Por: Ing. Carlos Funez Aguilar. –Es ampliamente notorio que en los actuales tiempos modernos estamos viendo muchos cambios sociales, ambientales y sanitarios, la mayoría de estos cambios no son para bien nuestro ni de las futuras generaciones de hondureños, porque nos damos cuenta que nada abonan y ayudan a nuestro entorno social y familiar.

Ya que aún, en los países menos desarrollados como el nuestro, en el que hace algunos pocos años atrás, teníamos hondureños nobles con dignos gestos y actitudes de inocencia en todos sus actos y comportamientos personales de tipo social y humano, como la sinceridad y el respeto para las demás personas; lo cual en alguna medida se ha perdido para siempre.

Ya nuestro respeto y reverencia por los niños y por los adultos mayores ha quedado en el olvido, hasta hace algunos años no existían los odios y rencores interfamiliares, que hoy están a la orden del día entre padres, hijos y hermanos. Y no digamos en los matrimonios qué hace un tiempo fueron nidos de amor, donde imperaba la comprensión, la tranquilidad, el mutuo respeto, y el amor por la familia.

Ahora los depredadores sexuales no vienen de la calle, sino que aparecen dentro del grupo familiar de padres, hijos, tíos, primos y amigos de la familia. Estos no son casos esporádicos e infrecuentes, son casi la generalidad de la regla.

Estoy súper seguro qué más de una persona puede pensar interiormente, que el Covid-19 puede ser una fuerte advertencia enviada por Dios por la descomposición social que está manejando el mundo para que en el futuro seamos entre nosotros más humanos y solidarios.  Estas y muchas otras cosas mal puestas, cambiará el coronavirus en Honduras?.

Por otro lado, la baja capacidad de respuesta de nuestras autoridades gubernamentales específicamente las de salud, frente a una pandemia mundial cómo esta qué nos ha puesto a todos de rodillas; denota que nunca nos hemos preocupado por fortalecer los mayores pilares de desarrollo como son la salud, educación y seguridad de la ciudadanía. Cómo es posible que en las más altas esferas del gobierno sientan gran orgullo y satisfacción por tener algunas de las mejores carreteras, puertos y aeropuertos de Centroamérica, lo que es una falacia y por otro lado tenemos las peores escuelas, colegios, hospitales y centros de salud no sólo de Centroamérica, sino del mundo entero y que constituyen la mayor afrenta y vergüenza para el pueblo hondureño.

Adicionalmente el hecho de poseer un sistema de salud ineficiente ha repercutido directamente en el alto porcentaje de infectados y mortalidad en nuestro país por esta pandemia, de las 23,726 personas infectadas   solamente se ha recuperado el 10% y el índice de mortalidad es casi el 3%; en países cercanos como Costa Rica el número de infectados es de aproximadamente 5,266 con un índice de mortalidad de apenas el 0.4% y un índice de recuperación mayor al 33%.  ¿En que se basa la diferencia entre estos dos países?, conste que ni siquiera nos estamos comparando con un país del primer mundo.

No debemos seguir sacando provecho y ventaja política hasta de las mentiras, los altos funcionarios de los tres poderes del Estado deben ser más serios y consistentes, no se puede pretender seguir engañando al pueblo hondureño; que merece el mayor de los respetos. No podemos seguir tratando de cubrir las verdades con cosas irreales y falsas.

Otro aspecto que nos destapó como pueblo hondureño fue nuestro nivel de irresponsabilidad al no saber acatar los lineamientos y pautas a seguir en esta pandemia, los cuales fueron formulados por los técnicos y expertos en la materia para la elaboración de los protocolos correspondientes y máxime en el departamento de Cortés con mayor número de infectados y muertos en la ciudad de San Pedro Sula.

Otro aspecto que quedo manifiesto ante el pueblo de Honduras es que ni los políticos, grupos gremiales o locales y comunales alcaldías mostraron que tienen muy bajo nivel de liderazgo, la gente hizo lo que quiso a su antojo y capricho.

Yo pienso que a la gente este confinamiento y encierro le ha sabido más a un feriado largo que a otra cosa, lamentablemente hemos pagado caro nuestra desobediencia e irresponsabilidad porque se han ido de esta vida muchos ciudadanos hondureños que no creyeron en las medidas de bioseguridad a tomar y en la gravedad de la pandemia y que como consecuencia ya no están a lado de sus seres queridos y amigos.