Opinión de Carlos Fúnez Aguilar: Daños naturales y criminales

736
Río Chamelecón
Imagen de referencia

Por: Ing. Carlos Fúnez Aguilar. –Los daños naturales como su nombre lo dice son aquellos causados por los fenómenos naturales de diferentes orígenes formas y denominaciones llámense inundaciones incendios, terremotos maremotos, tsunamis etc.

En Honduras se presentan con mayor frecuencia y violencia las inundaciones y los incendios forestales sobre los que basaremos nuestro presente comentario.

Las inundaciones en nuestro país hasta hace algunos años no muy lejanos se presentaban de manera cíclica en la mayoría de los departamentos que conforman nuestra geografía nacional, pero con mayor incidencia en nuestra costa atlántica y muy especialmente en el Valle de Sula el cual es cruzado por dos de los ríos de mayores caudales en época de invierno, el Chamelecón y el Ulúa.

Estos son los ríos que tienen las mayores cuencas hidrográficas o áreas tributarias y ríos afluentes caudalosos que en época de lluvia de gran intensidad y duración siempre causan las mayores inundaciones en nuestra costa norte dejándonos severos daños y cuantiosas pérdidas económicas en la agricultura, la ganadería y las industrias instaladas en la zona. Haciéndonos lógicamente graves daños en las industrias instaladas en el Valle de Sula; dañando de igual forma toda la infraestructura existente como ser carreteras, ferrocarriles, puentes vehiculares y peatonales alcantarillas, sistemas de riego, drenaje, cable vías, muros de contención y otras estructuras menores.

El patrón cíclico de estos eventos era de 20 a 25 años lo que técnicamente se conoce con varias denominaciones como periodo de retorno, periodo de recurrencia y periodo de ocurrencia. Pero debido a las alteraciones sufridas por el cambio climático (Fenómeno del Niño) estos períodos de tiempo han sufrido cambios negativos a un punto tal que a los pronosticadores del estado del tiempo ya se le dificulta acertar en sus pronósticos aún aquellos eventos o sucesos que otrora eran infalibles como el inicio del invierno en el mes de mayo. De este hecho tan seguro salió hasta un dicho muy popular para decir que algo es completamente seguro: “Qué es más seguro que el agua de mayo”.

Ahora los inviernos comienzan en ciertos años hasta en el mes de septiembre y sí así continuamos degradando el medio ambiente como está ocurriendo actualmente llegaremos a tener cuando mucho 2 meses de invierno en el año. Situación que nos traerá muchos y graves problemas económicos y en nuestra salud. Económicos, porque en esa fecha ya estaremos importando todos los productos de nuestra canasta básica lo cual será un fuerte golpe moral para el pueblo hondureño porque nosotros somos un país de vocación agrícola en el cual nuestros agricultores y campesinos no podrán en un futuro muy próximo producir los alimentos ni para nuestro consumo interno mucho menos para venta local y exportación.

Pero hay algo aún peor que esto, y es que los productos importados para nuestro consumo serán sumamente caros a extremo tal que la mayoría de nuestra población no podrá adquirirlos porque dichos productos superan por su precio de la capacidad de compra nuestra y nuestro nivel socioeconómico.

Así de difícil se nos plantea el futuro a los hondureños, pero la mayoría de nuestra población piensa que cuando alguien dice estas cosas lo hace únicamente para preocupar o incomodar a las demás personas; No analizan que el daño que se le está haciendo al medio ambiente destruyendo los bosques y las fuentes de agua nos traerán muchos problemas sociales alimentarios por la escasez de dichos productos. Tendremos además problemas de desnutrición severa y pobreza extrema con la tala de los bosques y los incendios forestales estamos destruyendo el oxígeno y la capa de ozono que ambas cosas son sumamente fatales porque estamos destruyendo y contaminando el aire que respiramos y la capa de ozono qué es lo que nos protege de las radiaciones directas de los rayos solares.

Aumentando significativamente el calor en nuestro planeta causando graves enfermedades cutáneas como el cáncer de piel y posteriormente la muerte. El aire contaminado que respiramos por los incendios forestales desarrolla graves problemas de salud como las toses permanentes, pulmonías, tuberculosis hasta conducirnos también a la muerte. Meditemos muy seriamente todos estos aspectos que si no cambiamos nuestro sistema de vida terminaremos como las cigarras tostadas por el calor del sol siendo nosotros mismos los únicos responsables de nuestro fatal destino porque estos son casos que nadie quedará para contarlo.