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miércoles, octubre 27, 2021

Opinión de Carlos Alvarenga: Radiografía de Naciones Inconclusas

Carlos Alvarenga, abogado.
Carlos Alvarenga, abogado.

En primer lugar, que Andrés Manuel López, el presidente que chochea, dirija una reunión tan importante entre presidentes tan conflictivos y resentidos, ya lo dice todo.

Pero bien, abordando el tema, se me antoja afirmar que por muchas cumbres que se lleven a cabo de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), nada bueno saldrá de ellas.

Esta simpática reunión ha servido más para exhibirse que para plantear propuestas con el fin de lidiar con los problemas más graves que están condenando a la región a un futuro oscuro, como la corrupción, las pandillas, el narcotráfico, la trata de personas, el cambio climático, la falta de vacunas para cubrir al 100 % de la población. Ha sido un espectáculo disgustoso.

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Y digo exhibirse porque la posición de Mario Abdo Benítez (presidente paraguayo) y Luis Lacalle Pou (de Uruguay), de señalar con el dedo las dictaduras venezolana, cubana y nicaragüense de nada sirvió, eso no va a cambiar nada, pero sin duda se pierde tiempo de lo lindo, aparte de darles oportunidad a los dictadores –o a sus enviados- de exhibirse.

Los demás presidentes observando el show callados o wasapeando.

Como lo mencioné antes, esta región parece llena de personas de tercera categoría. ¿Qué se gana atacar a dictadores? Nada, no cambian las cosas, solo les dan protagonismo, y los problemas sigue igual o peores.

¿Qué hacer con este tema tan relevante –porque se esparce como pandemia- de los gobiernos autocráticos? Nada, no se puede hacer nada, pues si ni la OEA, ni la ONU, ni los EUA hacen algo efectivo, mucho menos un presidente en un foro intrascendente. Solo educar a nuestros pueblos para que no caigan en el engaño.

Los pueblos se hunden solos y solo ellos pueden rescatarse. Esta es una de las conclusiones más tristes de esta quinta parte de lo que va del siglo.

La reciente retirada abrupta (que ha causado críticas buenas y malas) de los EUA de Afganistán es un claro mensaje al mundo: si ustedes mismos no son capaces de salvarse, nosotros no vamos a arriesgar nuestros hombres ni a gastar nuestro dinero.

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La CELAC solo tiene de comunidad el idioma, en lo demás, pasamos empleitados criticándonos a la menor provocación.

Yo que pertenezco a dos naciones hermanas, El Salvador y Honduras, veo cómo, con cualquier motivo, saltan los nacionalismos tontos y peligrosos, y eso que pocos países son tan iguales en todo el mundo.

En esa reunión el presidente de Paraguay advirtió de entrada que su presencia en ninguna forma significaba el reconocimiento de Nicolás Maduro y su régimen. Éste le dijo que cuando quisiera y adonde quisiera hablaran de lo que es en verdad la democracia. Casi como diciéndole: “En el recreo nos damos duro”.

El presidente de Uruguay no se quería quedar afuera. De la nada apuñaló a Cuba, Venezuela y Nicaragua diciendo que su presencia en la reunión no significaba avalar a esos países en los cuales no hay democracia en lo absoluto. El homólogo isleño respondió que era un ignorante desconocedor de la realidad cubana. Lacalle ripostó afirmando que en Uruguay no se reprimen manifestaciones como sí sucedió recientemente en La Habana.

Luego saltó un país enano (en comparación a los del Sur), o sea, Nicaragua, por medio de su canciller, Denis Moncada, quien tampoco quería quedarse fuera de los titulares, y sin qué ni para qué, le mandó un dardo envenenado al presidente de Argentina, Alberto Fernández, diciéndole que sigue el libreto del imperialismo. El vicecanciller argentino, Juan Valle Releigh, sacó su daga y trajo a colación los informes abundantes de la ONU que en Nicaragua se violan los DD.HH. de forma sistemática.

¿Cuánto avanzó Latinoamérica como una comunidad de naciones hermanas en el camino de resolver problemas comunes? Ni un centímetro.

¿Comunidad? ¡Cuál comunidad! Esa es una federación de lucha libre, de artes mixtas, pero nunca una común unión de propuestas y soluciones.

Podremos tener de vez en cuando algún premio Nobel de Literatura, o algún campeón mundial de futbol, pero no mucho más que ofrecernos a nosotros mismos ni al mundo.

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