Nuestro problema de autoestima

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Emilia Anderson/16.08.2016

Emia Anderson
Emilia Anderson Godoy, hija mayor de Guillermo Anderson (QDDG)

Me llamó la atención el artículo de New York Times del once de agosto, que muchos han compartido en las redes sociales  y titulado “How the Most Dangerous Place on Earth Got a Little Bit Safer.”

Es este artículo es una larga lista de maneras en que “thanks to programs funded by the United States,” Honduras se ha vuelto un país más seguro. Yo también quiero que la violencia, corrupción, pobreza, etc. mejore en mi país, pero no puedo evitar ponerme un poco triste al leer en artículos como este, la cruda realidad que: “The U.S. government has been a bigger partner in change than the Honduran government.”

Me decepciona también un poco, ver que muchos de ustedes han compartido este artículo como buenas noticias. Yo no puedo evitar ser escéptica al leer este tipo de artículos, y veo la ayuda del gobierno americano de un punto de vista muy diferente.

“Los hondureños asumimos que no somos capaces de resolver nuestros problemas”:

Emia Anderson

Hondureños: preguntémonos ¿Qué significa ser tercermundista? Sí, parte de ello se refiera a la desventaja económica y falta educación, pero últimamente me he dado cuenta que el denominador común más importante es la falta de autosuficiencia que surge como causa de una muy problemática deficiencia de autoestima.

Alguna vez fuimos colonizados, y aunque en teoría nos hemos independizado, nuestra mentalidad sigue siendo la de un niño que aún no se siente capaz de pensar y decidir de manera diferente a la de sus padres.

Los hondureños asumimos que no somos capaces de resolver nuestros problemas. Tan es así que en cuanto la cosa se pone difícil, salimos corriendo del país a buscar una “mejor vida en el extranjero.” Nuestra autoestima es tan baja, que pensamos que Estados Unidos es más capaz de ayudarnos que nosotros mismos, y nos alegramos al ver que ellos vienen a resolvernos los problemas.

Pensemos un momento en lo que eso implica. Sí, a corto plazo tendremos más medicinas, más escuelas, menos violencia, más comida. Pero mientras nuestras mentes colonizadas no empiecen a pensar por sí mismas; mientras no creamos en nuestra propia capacidad de salir adelante por nuestro propio esfuerzo; mientras el peor insulto para nuestro ego sea el de que nos vean de menos en los países del norte y que continuemos rogándoles a estos países que nos den su aprobación y limosna, jamás vamos a dejar de ser pobres. Permitir que los Estados Unidos nos ayude SOLO de la manera que ellos quieran ayudarnos y darles la oportunidad a gobiernos extranjeros de presumir que hacen más por nosotros que nuestros propios gobiernos, no es una ayuda real. Es una ayuda que nos compromete con ellos; que nos hace depender de ellos, y eso es más bien hacernos aún más tercermundistas de lo que ya somos.

Finalmente les pido que piensen dos veces antes de asumir que este tipo de ayuda tiene puramente buenas intenciones; pero más que eso, quiero incentivar a la gente de Honduras a creer en sí mismos. A creer que sí tenemos cada uno de nosotros las herramientas que se requieren para cambiar las cosas que no nos gustan de nuestro país sin tener que esperar que otros las cambien a su manera por nosotros.