Redacción. Los hospitales de Estados Unidos enfrentan una nueva amenaza sanitaria. Se trata de un hongo altamente mortal que resiste los tratamientos médicos y se propaga con rapidez dentro de centros de salud. Las autoridades reconocen que contenerlo ha resultado complejo, informó El Heraldo de México.
El patógeno es el “Candida auris”, una levadura capaz de permanecer activa durante largos periodos en superficies y equipos médicos. Esta característica facilita su transmisión entre pacientes y personal sanitario, especialmente en áreas críticas como unidades de cuidados intensivos.
El problema no es nuevo, pero sí creciente. Los primeros registros aparecieron en 2016, cuando se confirmaron apenas 52 casos en cuatro estados del país. Desde entonces, la expansión no se ha detenido. Para 2025, el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) contabilizó al menos 7 mil infecciones en Estados Unidos.
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El CDC ya había clasificado a este hongo como una “amenaza urgente” en 2023. Ese año, los registros superaron las 4,500 infecciones confirmadas. Los especialistas alertaron que el microorganismo puede colonizar la piel y transmitirse mediante el contacto con dispositivos médicos contaminados, como catéteres o tubos de respiración.
Las autoridades sanitarias explican que uno de los mayores obstáculos es su alta resistencia. El hongo no responde a la mayoría de los antimicóticos disponibles ni a desinfectantes de uso común. Esta situación deja a los pacientes dependiendo casi por completo de la respuesta de su propio sistema inmunológico.

Alto porcentaje de mortalidad
El CDC estima que entre 30 y 60% de las personas infectadas han fallecido. Aunque muchos pacientes ya presentaban enfermedades graves, los expertos coinciden en que el riesgo es elevado y podría afectar a cientos de personas más.
Estudios recientes publicados por Cambridge University Press y el American Journal of Infection Control refuerzan la gravedad del panorama. Las investigaciones señalan que más de la mitad de los pacientes con Candida auris necesitaron cuidados intensivos, ventilación mecánica o transfusiones de sangre.
Las autoridades insisten en reforzar las medidas de higiene y control dentro de los hospitales para frenar la propagación del hongo, concluye El Heraldo de México.

