no pagar peaje
Dispositivo de seguridad en peaje de Zambrano.

SAN PEDRO SULA.- Tres personas fueron retenidas en la Estación de peaje Zambrano después que intentaran cruzar sin pagar.

Todo empezó cuando dos jóvenes que iban en el mismo automóvil se rehusaron a pagar el peaje. Pero contrario a los videos que se han vuelto virales entre los hondureños, los empleados de COVI no les permitieron el paso.

En cambio, los mantuvieron retenidos en la Estación de peaje Zambrano.

Al ver esto, Delmy Martínez, una colaboradora de la agencia de cooperación de origen canadiense SUCO, se bajó de su automóvil para filmar con su celular lo que estaba pasando.

Al parecer esto disgustó aún más a los empleados de COVI, la multinacional de origen ecuatoriano que maneja esa estación de peaje.

Uno de los guardias de seguridad de dicha empresa intentó arrebatarle el celular a Delmy Martínez, en una clara violación de sus derechos.

Delmy Martínez también fue retenida por varios minutos en la Estación de peaje.

Agentes de la Policía Nacional que resguardaban la Estación de peaje no asistieron a los ciudadanos hondureños a los que se les estaba quitando el derecho a la libre circulación.

Cada vez más hondureños se rebelan al cobro de peaje en las distintas estaciones que están operando en las carreteras del país.

Padre Melo fue retenido en estación de peaje

Padre Melo
Momento en que retuvieron a Padre “Melo”.

El Sacerdote Ismael Moreno, más conocido como Padre Melo, fue retenido por negarse a pagar el peaje, por miembros de la Policía Nacional y del consorcio COVI-Honduras.

“Hola. Desde hace 40 minutos, estoy en el peaje de Siguatepeque. Voy con cuatro compañeros de mi equipo de trabajo. Nos negamos a pagar el peaje, y nos han cerrado. Dijeron que bajo ninguna circunstancia nos dejarán seguir. Así se respeta en Honduras el derecho a la libre locomoción”, posteó el sacerdote en su cuenta de Facebook.

Minutos más tarde subió “Aquí nos tienen desde hace más de una hora. Un funcionario de la transnacional COVI se acercó y me dijo que en nombre de Cristo estábamos detenidos”.

“El funcionario de la transnacional COVI se me acercó cuando llevamos hora y media detenidos, retenidos, y me dijo que me ofrecía agua pero nunca dejarnos pasar”, denunció.