Al margen de esto, algunas culturas y creencias pueden facilitar la presencia de este trastorno, y en ciertos trastornos mentales pueden llegar a aparecer conductas de este tipo de forma secundaria.

Tratamiento de la zoofilia

El tratamiento de una parafilia como la zoofilia es complejo y está sujeto a debate. Muchos de estos pacientes consideran que con las prácticas zoofílicas no hacen daño a nadie, equiparando su situación a la de otros colectivos históricamente perseguidos, alegando una supuesta incomprensión basada en prejuicios. Sin embargo, en el caso de la zoofilia los animales en cuestión no tienen la capacidad de dar o negar el consentimiento a la cópula, con lo que en la práctica la zoofilia supone una violación a éstos.

Otro de los motivos por el que el tratamiento resulta complicado es que la mayor parte de sujetos que padecen zoofilia ocultan este hecho, debido a la vergüenza o al miedo al juicio social. El simple hecho de aceptar la terapia supone reconocer que se tiene un problema en ese sentido.

PARA CURARSE

Una de las mejores formas de tratar este problema pasaría por el tratamiento psicológico. Teniendo en cuenta que las personas con zoofilia son generalmente individuos solitarios con poco contacto social, un tratamiento efectivo se basaría en ayudar al sujeto a aumentar su autoestima y sus habilidades relacionales con humanos, el análisis de sus fantasías y de qué elementos de éstas son apetecibles e inducen a la excitación sexual. A partir de todo ello sería posible focalizar y reconducir las pulsiones del sujeto.

Se trata de un proceso complejo pero posible mediante el trabajo psicoterapéutico, atendiendo a las secuencias conductuales y cognitivas del individuo y trabajando tanto en potenciar la excitación sexual normativa como en deserotizar el hasta entonces objeto de deseo.