Naturaleza, madre y ubre de nuestra edad

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Marco Tulio Del Arca

La naturaleza nunca quebranta sus propias leyes.

Leonardo Da Vinci.

Nuestra querida Honduras tropieza cada día con las mismas aristas del engaño, la farsa, la hipocresía, la corrupción, el desencanto, la maldad y la impunidad. Sumado a estos factores encontramos otros que nos hacen compartir los grises espacios de una crisis estatal enmarcada en la falta de moral, equidad y respeto. Es decir ,vivimos en una burbuja de dudas, tensión, desorden e ingobernabilidad en un porcentaje cercano a la totalidad de la débil estructura que absurdamente nos está   sembrando de guijarros la ruta hacia la búsqueda de la bonanza que da el desvelo motivado por el trabajo justo ,digno y honesto.

Estamos en el punto de la observación que  se proyecta a la realidad del planeta. Así vislumbramos como el cambio climatológico trasforma la sociedad en aquellos países de escasos niveles de desarrollo que son abatidos por la contaminación y la voracidad de los que perciben una dirección en constante evolución económica .

El cambio climático nos afecta a todos, es cierto, pero también es   claro que lo perciben, lo padecen y experimentan más aquellos pueblos con un débil porcentaje de   avance o proyección universal. En base a justos ideales hay que buscar   de cualquiera forma evitar el impacto negativo. Los humanos debemos cuidar nuestro habitad   y el de la población entera.

De lo contrario, seguiremos viendo   los efectos negativos. Hay que saber utilizar el intelecto .Aplicar el comportamiento afín de encontrar la senda que nos lleva a la urgente transformación del agobiante entorno.. El cambio climatológico nos hunde ,es una real amenaza si no sabemos manejar el ataque de estas crueles señales que   promueven un grave atentado contra los animales, la producción ,el sistema acuífero, los bosques ,la biodiversidad incluso para la existencia de   las criaturas   desplegadas en estas áreas de necesaria protección, de no ser así la sociedad y sus alrededores gravitaran   alarmantemente sobre la espalda de un `presente lleno de   incertidumbre, dolor, especulaciones y   perversas economías .Lo que estamos observando es desencantador y grotesco. Poco a poco la vida es un adiós.

Hay que salvar el planeta. Hay que darle lo que nos ha dado. Hay que devolverle su alegría y ser felices todos, porque aquí hemos llegado para compartir y sentir la satisfacción mutua con respecto a su hondo y viril espejo de dulce respiración.

Nuestro oxigeno le corresponde y viceversa. Dice el ex presidente uruguayo Pepe Mujica que el primer elemento del medio ambiente se llama felicidad , y es compartido por muchos, este pensamiento juega un papel importante ,a varios nos sensibiliza y nos   sirve de indicador positivo en esta lucha contra la insensatez de algunos que no respetan el principio de servir como hermanos solidarios en defensa de los derechos naturales y de la causa de los protectores de la fauna ,el agua y de la gran acción de la naturaleza, Madre y ubre de nuestra edad y del corazón del ayer, del presente y del futuro.

Con mucha tristeza veíamos hace poco una publicación de lo que presumiblemente   escandalizara por el resultado del cambio climatológico, en ella se lee sobre el crecimiento del nivel marino que provocara ,supuestamente, una sumersión de las ciudades de Miami y Nueva Orleans, de las cuales hay que despedirse pronto .¡Qué horror¡… ¡Que suspenso, que increíble noticia¡. Esto lo hace público un estudio sobre cambio climático. El calentamiento global es un hecho si no nos educamos para frenar ese daño que le hemos hecho a Natura y a la vinculación del ser con los ejes planetarios. Sera posible salvarnos todavía? .La respuesta está en lo que somos. Ojala respondamos a conciencia. Así sea.