José Mourinho recuperó su discurso menos amable en la previa del derbi de Manchester, un partido entre United y City que puede dejar el título de la Premier muy encaminado para los citizens de Pep Guardiola y que motivó que el entrenador escocés de los diablos rojos desviase la atención hacia un tema que, sabe, afecta a su colega.

Guardiola, como muchos catalanes, luce un pequeño pero vistoso lazo amarillo con el que reclama la excarcelación del ex vicepresidente de la Generalitat de Cataluña Oriol Junqueras, el ex consejero Joaquim Forn y de Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, presidentes de sendas organizaciones proindependentistas.

Los cuatro permanecen en prisión desde el 2 de noviembre y el entrenador del Manchester City no ha dudado en mostrarles su apoyo y solidaridad, en una nueva muestra de su apoyo a quienes defienden el derecho a decidir de Cataluña y que tanta polémica está provocando no solo en España, sino ya en toda la Comunidad Europea.

Mourinho, quien vivió y trabajó cuatro años en Barcelona, conoce bien la idiosincrasia de los catalanes y más aún la personalidad de un Guardiola con el que le unió una estrecha conexión en aquellos años, mucho antes de que como entrenador del Real Madrid convirtiera la suya en una relación explosiva.

Aquella guerra de nervios entre ambos no se reprodujo en Inglaterra. Al menos hasta ahora. Hasta el momento en que, jugándose las opciones de título de su equipo, Mou desenterró su discurso más guerrillero y lo condujo hacia cuestiones políticas. “Conozco a Pep hace muchos años y sé lo que siente por su país” comenzó el portugués, quien tras esta introducción ya no se detuvo.

“No sé las reglas para tenerlo en el fútbol (el lazo)… Si las reglas nos permiten hacer eso, él es un ciudadano libre para hacerlo, pero no estoy seguro de si las reglas permiten expresar algún mensaje político en el campo”, incidió Mourinho, quien concluyó aventurando que “a mi no me lo permitirían”.

En una ciudad separada por el rojo del United y el azul del City, el amarillo catalán se ha colado en la actualidad. Todo previo un derbi al que ambos entrenadores restan trascendencia en cuanto a su peso en la decisión del título. “Solo son tres puntos más” sostuvo el portugués mientras el catalán recordó que faltará “mucho. Aún no hemos llegado ni a la mitad de la maratón”.

Mourinho, sin embargo, aparcó la amabilidad de su discurso en un momento especialmente delicado para su equipo en la Premier. Sabe que un empate sería duro pero que una derrota poco menos que acabaría con su esperanza de alcanzar el título. Y en ese escenario no dudó en recuperar la crudeza ante su gran rival.

Sabiendo qué piensa Guardiola, nada mejor que atacarle por ahí.