CORTÉS, HONDURAS. Seguramente es muy triste vender todas sus pertenencias para reunir el dinero suficiente y así irse de «mojado» hacia Estados Unidos, pero que al final agentes de migración lo detengan y posteriormente envíen de regreso a su país, en donde ya no tiene absolutamente ninguna posesión.

Esa es la realidad que miles de hondureños han vivido desde hace muchísimos años. Y es por esa razón que la mayoría de ellos, inmediatamente después de llegar a territorio nacional, vuelven a tomar la ruta migratoria, pues como dijo a TIEMPO Digital el defensor de derechos humanos Bartolo Fuentes, «Aquí ya no tienen nada».

«Muchas personas ni siquiera regresan de verdad, porque nada más se re-acomodan y se vuelven a ir, y algunos se regresan de ahí mismo de Omoa cuando los traen por tierra desde México. Es que, cuando se van, venden todo, se endeudan, vienen de regreso y nadie está esperándolos con trabajo, ya no tienen patrimonio, entonces, ¿Qué más les quedad? Lo peor que podría pasar es que debido a la necesidad se metan a delinquir«, agregó Bartolo.

Deportados 2020

Y los números no mienten, pues como se mencionó en la parte 1 de esta serie, de acuerdo al más reciente informe del Observatorio Consular y Migratorio, (CONMIGHO), desde el 1 de enero al 22 de junio de 2020, ya suman 23,004 connacionales deportados desde México, Estados Unidos y otros países del continente.

De la cifra anterior, 8.973 arribaron en marzo, abril, mayo y junio, es decir, mismos meses de la pandemia del Covid-19 en Honduras, y al menos cinco de ellos estaban contagiados, confirmó la vicecanciller Nelly Jerez.

Para comparar cifras, CONMIGHO también establece que en todo 2019 fueron deportados 109. 185 hondureños, lo que supone un 45% más que los 75,279 repatriados en 2017. En efecto, el incremento en 2019 se debió a las caravanas de migrantes del 2018.

A inicios del 2020, también ocurrieron varios éxodos migratorios:

De encierro a encierro

Pero, actualmente, los hondureños deportados no tienen ninguna posibilidad de «volver a irse» tras su retorno al país, pues el Instituto Nacional de Migración (INM) los envía a varios Centros de Atención Temporal (CAT) en donde permanecen confinados durante 14 días, y luego pueden regresar a sus casas, si es que todavía la tienen.

Los CAT están ubicados en San Pedro Sula y Tegucigalpa, ya que son las dos ciudades que más deportados reciben. Y este proceso de cuarentena se hace como protocolo en el marco de la crisis sanitaria.

Deportaciones y sus efectos en la economía hondureña

La palabra «deportación» automáticamente se asocia con una problemática meramente social, y sí, es verdad, pero también el retorno de migrantes puede provocar tremendos problemas económicos a un país, más si es en masa, como el caso de Honduras.

En ese sentido, para el economista Rafael Delgado, «El deportado es una persona que salió con muchas esperanzas, a veces endeudándose y erogando cantidades considerables de dinero que tendrá que pagar en algún momento», dijo en primera instancia.

«Si consigue trabajo, la experiencia indica que puede saldar sus compromisos rápidamente, pero si no consigue trabajo y además es enviado de regreso, vuelve con todas esas deudas» y ya no es económicamente activo, continuó.

Gasto social e impacto laboral

Por otro lado, Delgado dio a conocer que cada deportado conlleva un gasto social para su país, entonces, las gobiernos invierten fondos «Que si bien es cierto no son suficientes, cada vez es mayor, es decir, los retornados implican costos adicionales» para Honduras.

Y también, según el econosmista, las deportaciones contribuyen al desempleo, que luego se deriva en varios problemas sociales como la pobreza, violencia y crimen organizado.

«Veo el impacto más fuerte en el mercado laboral, pues si no vuelven a intentar irse, se convierten en personas desempleadas, entonces inicialmente no van a tener ningún ingreso económico» y algunos pasan «a ser mantenidos por sus familiares». «Puede ser el origen de  la delincuencia, de la violencia y conflictos en barrios y colonias en donde hay mucha cantidad de deportados», concluyó Delgado.

Caravanas en pandemia

Pero ni siquiera la pandemia puede hacer que un migrante no busque mejores oportunidades en países que no son el suyo.